Por un puñado de
dólares/ Carta abierta a un conocido encuestador
Eric Ekvall
CARTA ABIERTA A UN CONOCIDO ENCUESTADOR VENEZOLANO
Nos conocimos en el 2006, durante la campaña de Rosales ¿Te
acuerdas? Tus encuestas en aquel entonces eran una fuente de información muy
valiosa para entender el entorno político-social. Creía conocerte, y valorar tu
seriedad, tu empeño en llegar a la verdad de las cosas. Por esta razón me dan
tanta lastima tus afirmaciones hechas en un programa de televisión este fin de
semana pasado, según las cuales la brecha entre Capriles y Chávez está
creciendo a causa del supuesto odio que genera la campaña de Capriles. Luego,
para rematar, utilizas las mismas descalificaciones .que usa el oficialismo,
lamentando el supuesto hecho de que a la oposición le falta “inteligencia” para
competir con el oficialismo.
Creía conocerte, como hace mucho tiempo creía conocer a otro
sujeto, Félix Arroyo, que hoy funge de Secretario de Organización de AD y que
hasta hace poco era el delegado de la MUD frente al CNE. Por lo menos él estaba
identificado desde hace tiempo, cuando manejaba las bases de datos en su
condición de jefe del REP y luego del Saime dentro del CNE, como ficha de Jorge
Rodríguez y Francisco Carrasquero. Tú, sin embargo, trabajabas para las que
creíamos eran las fuerzas democráticas de este país, y nos aconsejabas en cómo
entender el sentir del pueblo y neutralizar la propaganda chavista. En ese
entonces pensaba que tú eras una persona seria
Ahora que te conozco mejor, a través de tus últimos
patéticos espectáculos mediáticos, recitando guiones que son tan evidentemente
elaborados por los propagandistas del régimen, repitiendo sin rubor ninguno
sandeces y pobres lugares comunes sacados de algún texto de sociología para
novatos, tratando de figurar como un profesional serio en lugar del vulgar
mercenario que resultaste ser, ahora que te conozco, de verdad, lo que siento
por ti es lástima. No arrechera, tampoco indignación, como sienten muchos, que
ven en ti a otro “vendido” al chavismo, sino lástima.
Se dice que cada quien tiene su precio. Bueno, amigo, el
tuyo resultó ser bien barato. Como tantos otros inteligentes profesionales y
políticos de este país, hombres y mujeres con un futuro brillante delante de
ellos, te vendiste por un puñado de dólares.
Quizás para ti este salto de talanquera no es más que una
jugada táctica, una manera de comprar ese apartamento en Miami que tantos
venezolanos anhelan. No, señor, es mucho más grave que eso. Esto es un juego,
muy, muy peligroso, en el cual te estás metiendo.
Como bien sabes, el gobierno tiene montado un fraude masivo
para el 7 de octubre. Una parte clave de ese fraude son los 4 a 5 millones de
electores virtuales, o fantasmas, que el gobierno viene inventando e
inscribiendo en el REP desde hace diez años. Esos “votantes” “votarán” en los 8
mil centros de votación que han sido creados desde el 2003, donde solo hay una
o dos mesas, donde la oposición nunca tiene testigos y que casi nadie sabe
dónde cuernos están ubicados. No importa, porque ahí votan principalmente los
“fantasmas” y ellos no tienen que desplazarse el día de la elección; ya están
listos – en la base de datos que diseñó Félix Arroyo- para votar en masa en las
últimas horas de la jornada de votación.
Tú que eres hombre de estadísticas sabes que entre el 2003 y
el 2012 la población creció en un 14%, y el REP en un 58% ¿Qué tal? Fácil de
ganar elecciones así ¿no es cierto?
Pero no solamente eres un hombre de estadísticas, eres
también algo sociólogo, si mal no recuerdo, así que entiendes de psicología de
masas. Y sabes muy bien que un fraude electoral del tamaño que se va a
perpetrar en octubre – porque, estemos claros, tanto tú como yo sabemos que el
chavismo no representa mucho más del 35% de la población – no sólo depende de
una eficiente prestidigitación tecnológica.
Sabes bien que para que este fraude sea avalado por los
líderes de opinión complacientes y por gran parte de la dirigencia opositora,
necesita aparentar cierta verosimilitud. El margen de victoria de 26 puntos de
Chávez sobre Rosales en 2006 no resultó convincente para nadie, pero al menos
pareció plausible.
Entonces, ¿Cómo hacer que un candidato que ha perdido el
apoyo del pueblo luzca como un verdadero ganador el día de las elecciones? Hay
que librar una muy inteligente guerra psicológica para hacer creer durante la
campaña que ese candidato está subiendo cada día en las encuestas, y que el
candidato opositor está perdiendo terreno.
Ahí es donde tú y tus colegas juegan un papel muy
importante: hacerle creer a la ciudadanía que un candidato terminantemente
desgastado está reviviendo, cogiendo de nuevo fuerzas inusitadas, mientras que
el candidato opositor está menguando, perdiendo brillo, y que va derecho a una
segura derrota electoral.
Es fácil manipular a la opinión pública ¿No? Yo que he
trabajado durante casi 40 años en el campo de la asesoría electoral, conozco
los trucos. Para mí – y para muchísimos venezolanos que no tienen mi
experiencia, pero sí tienen mucho sentido común y ven más allá de las
apariencias — todo lo que tú y algunos de tus colegas están haciendo en este
sentido es muy fácil de comprender.
Sabemos por qué el chavismo quiere retrasar las elecciones, y tú también.
Necesitan preparar a otro candidato, montarlo y proyectarlo desde su maquinaria
propagandística, cubrir el país de afiches y las pantallas de televisión para
hacerlo conocer, y eso toma tiempo . Mientras tanto, el verdadero trabajo
propagandístico lo hacen ustedes, los encuestadores que trabajan para el
gobierno, haciéndonos creer que hasta el hombre casi muerto – u otro, más gris,
sin carisma- está subiendo como la espuma y que Henrique Capriles está cayendo
como un plomo.
Lo que muchos no entienden es por qué Eduardo Fernández,
Lewis Pérez, Kiko y algunos de los dizque dirigentes de la oposición también
están trabajando también para postergar la fecha de las elecciones. Tenemos
nuestras sospechas… un día lo sabremos. Todo termina sabiéndose temprano o
tarde, en este país.
El proxenetismo político es un oficio tan antiguo como su
variante sexual. Pero qué lástima da ver a gente inteligente, con futuro,
meterse en eso. ¿No te has dado cuenta que el dinero es efímero? ¿Fueron tan
pobres, tan desolados, tus años de formación ética, académica y profesional que
en algún momento tomaste la decisión de que no podías rechazar un puño de
billetes sucios y hasta ensangrentados? ¿Nadie te inculcó un mínimo de amor
propio, de vergüenza, de valores y principios cuando eras más joven, cuando
soñabas, como sueñan todos los jóvenes -y hasta los no tan jóvenes- en un mundo
mejor?
La respuesta la tendrás tú. Pero si no despertamos, si no
desenmascaramos a tiempo a los que traicionan los más elementales principios de
decencia, las consecuencias de esta perfidia tendremos que sufrirlas todos.