Todo está montado para que se produzca otra edición del mismo golpismo
electoral. Otra manifestación de un proceso-voto carente de transparencia.
Esto significa que lo conocido como golpe de cuartel desde el 04F-92 se
convirtió ahora en golpe del voto. El sufragio en posición y condición de bala.
¿Y cómo se llega a esta posición? Nada nuevo en esta historia llamada
republicana que se inicia con la aplicación de la fuerza que
conmina al Capitán General a volver a Cabildo el 19 de Abril de 1810. Y a
reglón seguido la manipulación de la voluntad popular como medio de
legitimación.
Luego del golpe contra Medina Angarita el 18 de Octubre de 1945 viene la
legalización-legitimación electoral. Igual ocurre después del golpe contra
Marcos Pérez Jiménez el 23 de Enero de 1958. El 07D-58 en “libérrimos comicios”
se legaliza el acto de fuerza.
El golpe del 04F-92 se legitima el 06D-98. Esto lo reconoció el
golpista-presidente el 22/01/12. Y a lo largo del período sigue actuando esa
supuesta legitimación de lo ilegítimo. Y es por la supuesta grandeza y
trascendencia de ese golpe que hoy se le califica como la ‘revolución del
04F-92’.
Y dice más el GP: el 04F-92 parte en dos la historia de Venezuela. Ahora
todo está y estará marcado por ese acontecimiento. Es la Venezuela
revolucionaria y socialista que se integró a Venecuba.
De modo que en este ex país todo está marcado hoy por lo militar. Y lo
electoral está definido y determinado por el acto de fuerza que
está patentizado en el cuartel. Por ello se plantea el enfrentamiento
entre balas y votos.
Pero en un específico momento se llega a la convicción de que no hace
falta volver a los actos de fuerza-bala porque es factible -y así va a ocurrir-
convertir la fuerza de las balas en fuerza de los votos. Y de este modo vemos
como este régimen aplica todos los recursos necesarios para mantenerse.
Esto quiere decir que a un régimen que ha llevado lo electoral a una
condición-situación de fuerza, y el voto se convierte en bala, no es posible
derrotarlo por votos que carezcan de fuerza.
Y dejamos muy en claro que no estamos haciendo ni un llamado a la violencia ni
a que sea necesario impulsar una fuerza tipo 04F-92 para forjar una democracia.
Afirmamos, una vez más, que sólo con una fuerza social, con la
necesaria conciencia de y para la organización, se podrá enfrentar adecuada y
certeramente al monstruo de los votos que se volvieron balas.
De modo que en esta coyuntura no llamamos a la violencia ni al voto.
Tampoco le decimos a nadie que vote o deje de votar. Pensamos que cada quien de
manera responsable debe decidir lo que quiera vivir.
Lo que podemos garantizar es que mientras se plantee el enfrentamiento
voto-bala-capital contra el simple y descalzo voto, el colectivo-pueblo
muy poco podrá esperar como viento de esperanzas.
Y de nada ha valido que se denuncie esta situación una y otra vez, porque
el oficialismo no atiende este tipo de señalamiento y menos cuando
cuenta con el silencio o complicidad de unas oposiciones que sienten que ahora
no pueden poner condiciones porque eso alejaría la clientela electoral.
Y reiteramos lo expuesto desde hace muchos años: lo que se conoce como
democracia electoral es, sin lugar a dudas, un engaño, una trampa llamada a
someter la voluntad de las mayorías a una minoría que es portadora de su
representación. Por esta vía se desdibuja el colectivo para dar paso a una
minoría que se convierte en un poder por lo general omnímodo, ilimitado,
como corresponde a cualquier caudillo.
Esto está ligado a la aparición de los hombres providenciales, dotados,
superiores, llamados a gobernar la legión de ‘gente común y de a pié’ que deben
ser gobernados. Hombres sujetos y cuasi-objetos. Superiores e inferiores.
Letrados e iletrados.
Este es el contenido-orientación de la antigüedad clásica recogido por la
doctrina positivista que tanto espacio ha adquirido a nivel mundial. La misma
que rige hoy en este ex país tomado y avasallado por los caudillos-gendarmes y
en donde no se puede pensar y concebir una democracia más allá de lo electoral.
Alrededor de estos lineamientos opera nuestra política. Cada quien en procura
de sus fines e intereses particulares y provisionales. Esto es lo que está
planteado hoy a nivel de una Mesa Unitaria que es escenario para las mayores
divisiones que se sustentan en una tal disidencia democrática.
Para, supuestamente, enfrentar al monstruo gubernamental, la tal unidad de las
oposiciones echa mano del voto democrático, permanentemente pisoteado y negado
por el voto-bala-ventajista del régimen.
Pero se trata además de un voto democrático sin democracia que permite que a lo
interno del llamado movimiento unitario se produzcan fieros enfrentamientos.
Hoy las maquinarias Primero Justicia/Voluntad Popular materialmente confrontan
públicamente con las de Acción Democrática y un Nuevo Tiempo por la hegemonía
de la situación.
La pregunta es inevitable: ¿y es de esta lucha de monstruos democráticos de
donde saldrá la fuerza que pueda derrotar a los monstruos tenidos como
revolucionarios?
El portador de votos-balas y mayor capacidad de compra-venta será el Hugo
golpista triunfador en una contienda contra golpistas sin voto-balas como
la MUD. Mientras, el colectivo-pueblo seguirá como un simple y marginal
invitado. La tragedia avanza. ¡Qué historia amigos! Twitter: @ablancomunoz