Consecuencias geopolíticas del socialismo del siglo XXI en América Latina

Introducción

El tema del socialismo del siglo XXI reviste particular importancia porque esta  ideología  socialista de características especiales es un fenómeno político que ha despertado interés en las clases populares de algunos países democráticos que tienen formas de gobierno Republicanas Representativas, convirtiéndose en una amenaza para estas mencionadas formas de Gobierno. Lo anterior es particularmente cierto en algunos países del cono sur, el Caribe y Centro América

Con este Socialismo del siglo XXI  ya han alcanzado el poder político haciendo uso de la libertad del sistema democrático al que han utilizado como plataforma de lucha, manipulando las necesidades insatisfechas de los pueblos, para desde el poder mismo  y usando los recursos del estado reformar constituciones con el fin último  de perpetuarse en el poder.

El socialismo del siglo XXI es un concepto ideado por el ruso  A.V. Buzgalin  en 1996. Difundido desde el 30 de enero de 2005, por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez en el V Foro Social Mundial de los movimientos de izquierda.

El modelo de Estado socialista “democrático” tiene su inspiración en la filosofía marxista y en la economía marxista, y se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases.

El Socialismo del siglo XXI será tema de estudio, discusión  y análisis por los próximos años, de allí que esperamos que este ensayo  contribuya a conocer y entender dicho Socialismo y sirva de referencia y estimulo para otras personas que profundicen en el tema,

1.-Antecedentes

Las crónicas condiciones de pobreza que sufren todos los pueblos de América Latina, junto a los índices de analfabetismo, educación, salud y falta de empleo hacen que el socialismo del siglo XXI sea para muchos la solución mágica a sus deseos insatisfechos, sobre todo porque la mayoría de la población de nuestros países tienen edades menores a los 35 años y por lo tanto desconocen lo que la historia ya demostró respecto a los sistemas de gobierno totalitarios de izquierda.

En este contexto el Socialismo del siglo XXI tiene un arma casi irresistible y es que su promotor Hugo Chávez tiene suficientes petrodólares para comprar dirigentes y gobernantes que a veces por cálculo  político más que por convicción se pliegan a su ideología. Planteadas así las cosas, investigar, conocer y analizar este socialismo se hace imperativo.

2.-Generalidades

Es a partir de 1995 que comenzamos a escuchar sobre el Socialismo del siglo XXI que tiene sus antecedentes en las ideologías socialistas marxistas-leninistas.

El  Nuevo  Proyecto  Histórico  de  las  mayorías,  Socialismo del siglo XXI,   nace dentro del turbulento contexto de la primera recesión económica global  desde 1945; de la guerra en Afganistán y del surgimiento del Tercer Orden Mundial Mientras la guerra, la recesión y el nuevo orden mundial son fieles retratos del estado en que se  encuentra la civilización terreno fértil para los que promueven  la  democracia  participativa  como la  respuesta a las insatisfacciones de todo orden  de  los  pueblos  y  la  esperanza  de  los movimientos sociales  de la izquierda dictatorial por enclaustrarse en el poder.

Ninguno de los tres flagelos de la humanidad  —miseria, guerra y dominación—  es casual u obra del azar. Todos son resultados inevitables de la institucionalidad de malos gobiernos (no tanto de sistemas) que no se han preocupado por promover una sociedad justa que de verdad tenga como objetivo el bien común y la felicidad del ser humano. Esta institucionalidad mal aplicada y entendida no es conducente a que el ser humano actúe de manera ética, crítica y estética,  sino  que  fomenta  sistemáticamente  los  anti-valores  del  egoísmo,  del  poder  y  de  la explotación.  Es  la  doble  deficiencia  estructural  de  los gobiernos  —ser  anti-ética  y, disfuncional para las  necesidades de las mayorías—  que hace que las ideas populistas, vendedoras de ilusiones y promesas imposibles de ser cumplidas tengan cabida haciendo creer a sus adeptos que el  Socialismo del siglo XXI y su nueva institucionalidad: la democracia participativa, la  economía  centralmente   planificada  de  equivalencias,  el  Estado  neo-clasista  y,  como consecuencia, el ciudadano colectivo son la solución a sus necesidades insatisfechas.

Lo que no se preocupan de averiguar las clases desposeídas es que los sistemas marxistas socialistas no han sido ni serán nunca solución válida para que los pueblos salgan de la pobreza y mejoren su calidad de vida, los ejemplos están a la vista hoy, como en la historia y si todavía cabe alguna duda que el socialismo del siglo XXI es marxista allí están las declaraciones de su máximo  propulsor y abanderado el comandante ahora llamado de la revolución bolivariana Hugo Chávez Frías en su discurso de noviembre del año 2009 ante la asamblea del congreso de Venezuela donde dijo: Que no quepa ninguna duda esta revolución bolivariana es Marxista-leninista. ‘’yo soy marxista-leninista.”

En el socialismo del siglo XXI se  supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad.-en la que reside el poder soberano.-que participa activamente para avanzar en el desarrollo.
En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria.
Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”[1]  En un discurso a mediados de 2006. Chávez dijo “debemos transformar el capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.

3.- Orígenes del  Socialismo del Siglo XXI

Tiene una historia evolutiva de doscientos años (bicentenario), en la cual se pueden distinguir cuatro fases de desarrollo. Su fase fundacional se remonta a los tres países industriales más avanzados de Europa, Gran Bretaña, Francia y Alemania, después de la Revolución Francesa. El concepto fue inventado o introducido en 1834 en Francia por el tipógrafo revolucionario Pierre Leroux, en su ensayo De l´individualisme et du socialisme (Individualismo y Socialismo).

 

3.1.- Fase fundacional

A veces, esa fase fundacional o estado de infancia de la naciente oposición socialista es llamado socialismo utópico o temprano. Pero, es inoportuno hablar del socialismo utópico, porque ese periodo formativo aportó una enorme riqueza de experiencias de la lucha de clases y de teoremas de transformación social al proyecto anticapitalista emergente que, en retrospectiva, no tenían nada de utópico. De hecho, muchas de las contribuciones de Rousseau, Babeuf, Cabet, St. Simon, Fourier, Blanqui, Bakunin, Weitling y Owen se volvieron parte del paradigma del Socialismo Científico, elaborado por Marx y Engels, y/o siguen vigentes para la lucha de clases de hoy.

 

3.2.- Fase de Madurez

Con la obra de Marx y Engels el socialismo de la época moderna entró en su fase de madurez. Los dos genios unificaron las aportaciones individuales y nacionales en un sofisticado modelo científico de las leyes de desarrollo de la sociedad humana, basado en el paradigma de espacio-tiempo-movimiento  de la ciencia moderna; en una revolución epistemológica comparable a la de Newton. Este segundo estadio evolutivo del socialismo moderno fue bautizado posteriormente “materialismo dialéctico histórico”. Su percepción pública se vio fuertemente influenciada por el célebre ensayo de Lenin, “Tres fuentes…del marxismo” (1913), donde Lenin decodifica el “genoma” del nuevo paradigma, no sin un cierto toque reduccionista impuesto por las circunstancias objetivas.[2]

3.3.- Fase del Socialismo Moderno.

Siete décadas después, la Revolución Rusa sometió el paradigma del materialismo dialéctico histórico abruptamente a su prueba de validez empírica. La prueba se realizó bajo una contradicción fundamental: fue conducida por el más brillante revolucionario y científico marxista de su tiempo, V.I. Lenin, pero bajo condiciones objetivas terriblemente adversas. Lenin abrió las puertas de la historia al Socialismo Práctico, posteriormente bautizado como “socialismo realmente existente” o del Siglo XX. Rousseau, Babeuf, Proudhon reencarnaron en el modelo, con su condenación de la propiedad privada sobre los medios de producción; St. Simon con su internacionalismo; Blanqui con su dictadura del proletariado y, por supuesto, Marx y Engels con su síntesis de emancipación anticapitalista de la especie. De esta manera, la tercera fase de la evolución del socialismo comenzó en un “experimento de campo”, donde muchas de sus condiciones objetivas no pudieron ser determinadas por el sujeto bicéfalo de la revolución, Vladimir Ulianov (Lenin) y el PCUS. Bajo esas condiciones, el socialismo moderno evolucionó con una fisionomía particular: propiedad estatal y pública de los medios de producción; economía no-crematística, centralmente planificada, basada en precios administrativos y precios del mercado mundial, no en el valor y el principio de equivalencia; y dictadura del proletariado, que bajo la desnaturalización estalinista se redujo a la dictadura del Partido, sin democracia participativa.

3.4.- Fase del Socialismo del Siglo XXI.

Cuando el experimento del Socialismo del Siglo XX colapsó, bajo el peso asfixiante del estalinismo, comenzó la cuarta fase de evolución del socialismo moderno: el Socialismo del Siglo XXI. Su fisionomía es muy diferente a la del Socialismo Práctico, tanto en su base económica que opera sobre la economía de equivalencias ‘’democráticamente planeada’’, como en la superestructura, con democracia participativa en las cuatro relaciones humanas fundamentales. Ciertos teoremas de la fase evolutiva fundacional, como los certificados de trabajo de Owen y Weitling; y de Marx-Engels, como la irrenunciable prevalencia de la autodeterminación democrática de los ciudadanos frente a los grandes aparatos de poder (Iglesia, Partidos, Estado), reaparecen con nueva fuerza, y la necesaria “expropiación de los expropiadores” se conceptualiza en forma diferente a los fracasados sistemas de estatización del Socialismo del Siglo XX.
La relación entre los cuatro estadios del socialismo moderno no es de ruptura, sino de evolución. En esa perspectiva dialéctica materialista, la revolución no es la contradicción de la evolución, sino su ultima ratio (último medio). Es, como nos enseñan la física y biología avanzada, un cambio de fase del sistema que está sometido a las leyes generales del movimiento. No es una excepción al comportamiento de la materia, sino una legalidad dentro de su movimiento dialéctico.
“Los hombres han sido siempre victimas necias del engaño y de la quimera, y lo seguirán siendomientras no aprendan a descubrir cuáles son los intereses de clase, que se ocultan detrás de las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales”[3]

Hugo Chávez se “ha puesto a la cabeza de la Revolución Mundial al definir como una necesidad teórica-práctica mundial la invención del socialismo del siglo XXI”[4] Duró  tres lustros la noche negra del socialismo hasta que el revolucionario Hugo Chávez la rehabilitó públicamente y le devolvió su status emancipador, no solo en defensa de la humanidad, sino en pro de su liberación definitiva” (Heinz Dieterich)

Aseverar tal cosa para algunos es una exageración Pero es justo también mirar a Chávez y su gobierno desde el punto de vista político del populismo , que no es más que una repetición de viejos conceptos de  los principios fundamentales del marxismo. Existe un nexo objetivo entre la invención de todos los pretendidos « socialismos pos marxistas » y la ofensiva ideológica del socialismo el siglo XXI

Desde que surgió el socialismo científico en la mitad del siglo XIX no una sino mucha veces, se han “inventado” disímiles socialismos y otro tipo de sociedades, no para reafirmar la necesidad del socialismo y de la liberación de los pobres, sino más bien para negarlos y hacerlos más pobres.

Todos los “socialismos”, de raíces cristiana, humanista, pequeño burguesa o populista, son fabricados bajo falsas concepciones idealistas y están concebidas como parte de la estrategia de dominación marxista. Su discurso es predominantemente efectista y publicitario, y está construido con trozos y residuos de los planteamientos políticos de los partidos de derecha e izquierda, e incluso adopta formas evangélicas bajo el propósito de manipular la conciencia de un pueblo creyente y desesperado por el hambre y la miseria. Demagógicamente sustenta su programa en las reivindicaciones económicas sociales históricas de las masas pobres. En apariencia es redentora y antiimperialista, pero en los hechos concretos hace todo para reafirmar el sistema de explotación y esclavitud del pueblo. Los socialistas marxistas siempre necesitan del llamado imperialismo norteamericano pues con el pretexto de combatirlo justifican todas las medidas represivas que conculcan al pueblo sus libertades individuales y penurias económicas. y vaya desfachatez el sistema al que dicen combatir, el que no funciona, es el causante de todos sus males.

La estrategia del socialismo del siglo XXI es agudizar la lucha de clases hasta llegar a confrontar los pobres con los ricos, estos, los empresarios y los gobernantes son la causa de todos las penurias del pueblo. Esta La lucha de clases tiene una particularidad y es que es propiciada y apoyada por el gobernante en el poder, electo bajo las normas  del sistema democrático y no como antes que esta lucha servía para crear una explosión social que llevara al poder por la vía violenta al marxismo. Es decir en el socialismo  del siglo XXI hace uso del poder para convertirse en dictadura.

El propósito fundamental del socialismo del siglo XXI es hacer creer que se puede llegar al socialismo, sin violentar el sistema y mediante la aplicación de reformas en el Estado y  la propiedad capitalista a través de las asambleas constituyentes que redactan una nueva constitución que les permite perpetuarse en el poder.

En América Latina no es la primera vez que se pretende concebir el socialismo en términos de reformas populistas pacificas. Un caso bastante conocido fue Chile cuando en 1970 Salvador Allende asumió el gobierno de este país mediante elecciones. -después de varios intentos.-  Algunos  teorizaron sobre la « vía chilena» como algo absoluto y valido  para las luchas populares en el continente. Así, para el brasileño Darcy Ribeiro, Chile resultaba «el primer ejemplo de un régimen en transición evolutiva a un socialismo de orientación marxista, surgido de elecciones libres ‘en la que se planteó abiertamente una opción entre el sistema vigente y el socialismo ».  Si se toma en serio la cuestión del « socialismo del siglo XXI », estaríamos viviendo una reedición de esta  tesis política sobre la “vía pacífica” y el uso parlamentario para llegar al socialismo que puso de moda Nikita Krushev y que tanto daño hizo al movimiento revolucionario en la década del 60 y 70 cuando diversos partidos y organizaciones de izquierda pretendieron alcanzar un supuesto socialismo sin rasguñar el Estado y sin salirse un milímetro de las reglas políticas y jurídicas impuestas por el Statu Quo .Otro aspecto extremo de esta inventiva « socialista » se refiere a negar un elemento fundamental de la teoría marxista respecto a la necesidad de la organización revolucionaria para dirigir una revolución triunfante. Se vulnera el cimiento ideológico-político de la revolución proletaria, y de un tajo se desconoce el rol histórico de los trabajadores como clase dirigente de la revolución socialista. A decir del marxismo, la única clase capaz de dirigir el enfrentamiento definitivo contra la burguesía, los terratenientes y el imperialismo. Así resultaría que para llegar al socialismo, no hay necesidad ni de la clase obrera como vanguardia ni de su partido revolucionario.

En lo fundamental, este tipo de « socialismo » fabricado en las nubes, induce a las masas a depositar todas sus esperanzas en los celestiales y democráticos procesos electorales, de donde se le dice, brotará el socialismo como un milagro caído del cielo que es la solución a sus diversos problemas.

La concepción socialista como doctrina social (primera fase de la sociedad comunista) surge de una violenta revolución por el poder político del Estado, y solamente puede establecerse bajo la dictadura del proletariado. El socialismo no surge en el aire y solamente puede establecerse (Construirse) a condición de que el viejo Estado sea destruido completamente. Es falso pensar que el socialismo resulta de una evolución pacífica (de derecha a izquierda) del viejo Estado y la sociedad burguesa. El Estado, por naturaleza clasista e histórica, es un aparato de opresión, y resulta equivocado creer que sus reformas o modificaciones (algunos la llaman “estructurales”) pueden realizarse a favor de los pobres. Cualquier reforma o modificación del Estado, es para reforzarlo como instrumento de dominación de la clase dominante. La teoría marxista y la experiencia de la lucha social prueban que salvo el proletariado, ninguna otra clase de la sociedad capitalista es portadora del sistema socialista. El campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional, aliados fundamentales de la clase obrera en la revolución democrática popular, no constituyen fuerzas sociales capaces de transformar revolucionariamente la sociedad y conducir victoriosamente un proceso de lucha por el socialismo. A decir de Lenin, hay una unidad indisoluble entre socialismo, clases y dictadura proletaria. [5]

Hasta hace pocos años vemos el renacimiento tibio de movimientos populares que abarcan desde el Zapatismo en México, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, la revolución bolivariana en Venezuela, el levantamiento indígena-popular-militar en Ecuador y el “argentinazo” del 20 de diciembre, hasta las protestas de Seattle y Génova.  Y esta ola de rebeldía empieza a impactar en las universidades, donde  se  observan  los  primeros  rebrotes  de  la  teoría  crítica  del  futuro,  mientras,  desde  otra trinchera,  la  lucha  de  la  Revolución  Cubana  se  integra  al  socialismo  del  siglo  XXI cuyo líder Hugo chaves es aconsejado dirigido y santificado por Fidel Castro que así consigue resolver sus necesidades de petróleo y otros recursos que obtenía de la ex -Unión Soviéticos

         Si bien el socialismo del siglo XXI tiene su origen ideológico en el Marxismo-          Leninismo, es en el foro de Sao Paulo en que se estructura e identificación

Después de la caída del Muro de Berlín en 1989 y del derrumbe del comunismo  en la ex Unión Soviética, Fidel Castro decidió sustituir el apoyo que recibía del Bloque Oriental por el de una transnacional latinoamericana

 

Aprovechando el poder parlamentario que tenía el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil (partido de lula Da Silva) Fidel Castro convocó en 1990, junto con Luis Ignacio “Lula” Da Silva, a todos los grupos guerrilleros de América Latina a una reunión en la ciudad de Sao Paulo. Además del propio PT y del Partido Comunista de Cuba, acudieron al llamado el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG); el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México; y varias decenas más de grupos guerrilleros y partidos de izquierda de la región que se han ido sumando a lo largo de los años, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México.

Allí decidieron conformar una organización que se autodenominó el Foro de Sao Paulo para dirigirla centralizadamente, crearon un Estado Mayor civil, dirigido entre otros por Fidel Castro, Lula, Tomás Borge y Frei Betto; y un Estado Mayor militar, comandado también por el propio Fidel Castro, el líder Sandinista Daniel Ortega, y donde juega un rol importante el argentino Enrique Gorrearán Merlo. Gorrearán Merlo fue fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y posteriormente del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Gorrearán Merlo es el autor del ataque terrorista de enero de 1989 al regimiento de infantería de La Tablada, en Buenos Aires, donde murieron 39 personas; y fue quien encabezó la escuadra que asesinó a Anastasio Somoza en Asunción, Paraguay, en septiembre de 1980. Gorrearán Merlo también organizó la maquinaria militar del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), el mismo que hace algunos años tomó la residencia del embajador japonés en Lima.

El Foro de Sao Paulo tiene un sistema de comunicación permanente, y hasta produce una revista trimestral propia, denominada América Libre. Estableció una forma sólida y permanente de financiamiento, basada en el secuestro, el abigeato, el cobro de vacuna, asaltos a bancos, la piratería, el narcotráfico, y demás actividades ilegales que rutinariamente practican los grupos guerrilleros en Latinoamérica.

En vista de que el marxismo de los años sesenta estaba ya caduco y desprestigiado, los directivos del Foro de Sao Paulo decidieron adoptar formalmente diversos disfraces: uno fue el del indigenismo, o la supuesta lucha por los derechos de los indígenas, para encubrir la formación de grupos guerrilleros (Ejército Zapatista de Liberación Nacional); y también la promoción del separatismo, argumentado que los territorios ocupados por las tribus indígenas son propias y no del Estado nacional. Ejemplo de esto es Bolivia, otro fue el del ecologismo radical que, alegando la protección del medio ambiente, justificó la acción de terroristas que obstaculizaran el avance del Estado a través de obras de infraestructura, como carreteras y tendidos eléctricos. Y finalmente, el de una versión extremista de la llamada teología de la liberación (Frei Beto, Leonardo Boff, Evaristo Arns), con el objetivo de dividir la Iglesia Católica y justificar la violencia con argumentos presuntamente cristianos.

Según un cable de AP, fechado en Montevideo, Hugo Chávez se inscribió en el Foro de Sao Paulo el 30 de mayo de 1995. Esto fue confirmado por Pablo Beltrán, líder del Ejército de liberación nacional[6]

 

 

 

Como hablamos  de Geopolítica a continuación describirimos someramente

de que se trata

 

4.Geopolítica

 

La Geopolitica es una palabra muy usada en los medios gubernamentales, políticos, periodísticos etc. Y acontece que la mayoría de los que la usan no tienen ni la remota idea de lo que significa, a excepción, de los que estudian ciencias políticas. Relaciones internacionales y sobre todo  los oficiales latinoamericanos que hacen su Diplomado en Estado mayor y/o su Curso Superior de Guerra.  Es así que por desconocimiento nuestros líderes políticos pierden la utilización de una herramienta que sin lugar a dudas les permitiría comprender el porque de algunas acciones en el orden mundial que afectan y/o benefician los gobiernos y los pueblos. Por esta razón nos referiremos somerante  lo que significa esta disciplina.

 

Desde su surgimiento como una rama de la geografía, la geopolítica ha sido conceptualizada de diversas maneras, no escapando al influjo de corrientes ideológicas prevalecientes en cada momento de la historia. Así, se presentan un conjunto de conceptualizaciones pretendiendo ser expuestas en aproximación al orden cronológico de aparición, obviando intencionalmente, plantear los nuevos significados.

.- Término usado para designar la influencia determinante del medio ambiente (elementos tales como las características geográficas, las fuerzas sociales , culturales y los recursos económicos) en la política de una nación.

.- Estudio de la influencia del medio físico en la política que se basa en el condicionamiento de las actividades humanas, respecto al medio físico, sentando las bases del determinismo geográfico.

– Un concepto prevaleciente en el siglo XX es: Geopolítica es política a través del espacio…”. “Geopolítica es en el temprano siglo XX una perspectiva cartesiana cultivada por una casta de hombres intelectuales . Ellos intentaron explicar cómo los medios de transporte modernos fueron convirtiéndose transformándose territorialmente. Es una concepción de la geografía que la sitúa como causa de los eventos en la historia universal.

.- Geopolítica como concepto del siglo XX en su nuevo campo de discurso dentro de los dominios establecidos de geopoder, definido éste como el desarrollo histórico del conocimiento geográfico en contexto o vinculado con el poder del Estado y las necesidades de gobernar.

.- Se utiliza el término “geopolítica” para denotar una cierta espacialidad del poder que traspasa y transgrede las fronteras internacionales.

 

Los antecedentes de la geopolítica y el punto de partida de su evolución conceptual y teórica se remontan al siglo XIX con  el geógrafo alemán Carl Ritter[7] (1779-1859), como uno de los fundadores de los modernos estudios geográficos. Ritter recalcó la importancia de utilizar todas las ciencias en el estudio de la geografía. A partir de este momento la geografía comienza a importar de otras ramas del saber, métodos que la eleven al rango de conocimiento científico. De allí que escriba su obra más importante, ” La geografía en relación con la naturaleza y la historia del hombre” (1817-1859), en la cual subraya la influencia del medio físico en la actividad humana.

Posteriormente, es Friedrich Ratzel (1844-1904) un geógrafo alemán quien señala el condicionamiento de las actividades humanas, respecto del medio físico, sentando las bases del determinismo geográfico, que tuvo en Carl Ritter otro de sus más claros representantes. Es así como Ratzel es considerado hoy día como el fundador de la moderna geografía política (Geopolítica).

Así mismo, es necesario mencionar a Mackinder, Sir Halford John (1861-1947) como otro de los geógrafos, y ,además político  de origen británico, quien contribuyó con los primeros pasos de la geopolítica con su célebre teoría del Hertland (región corazon), formulada por primera vez en 1904 y revisada en 1919 y 1943. Esta teoría plantea que la zona norte y central de Euroasia, debido a su aislamiento geográfico y a su riqueza en recursos naturales, será, finalmente, el centro de poder político que controle al mundo. (Teoría  todavía en vigencia con el despegue económico de China y Rusia que están en Euro Asia)[8]

El término geopolítica no estuvo muy difundido sino hasta la década de 1930 en manos de un grupo de geógrafos políticos germanos en el Departamento de Geografía de la Universidad de Múnich en Alemania. Es a Karl Haushofer (1869-1946) a quien se le debe el desarrollo de la moderna geopolítica fundada por Ratzel. Siendo él general del ejército alemán , geógrafo y destacado defensor de los principios geopolíticos del proyecto nazi para conquistar el mundo, el que planteó teorías que ejercieron una gran influencia sobre el ejército germano pues proporcionaba una razón pseudocientífica para justificar la expansión territorial de ese país. Así, una faceta de la geopolítica alemana fue la teoría llamada Lebensraum (espacio vital) acuñada con este nombre por Ratzel y adoptada por Haushofer. De acuerdo con esta teoría, el “espacio vital” se define como todo el territorio que un país alega necesitar para lograr la autosuficiencia.(autarquía).En el caso Israelí el espacio vital es el territorio que necesita para a través de darle profundidad a su defensa obtener seguridad.

 

Adolf Hitler y Rudolf Hess adoptarían y utilizarían esta teoría (espacio vital) para describir la necesidad que tenía el III Reich alemán de encontrar nuevos territorios en los que expandirse y garantizarse recursos especialmente a costa de los pueblos eslavos del este de Europa. De esta manera esta teoría sirvió de argumento ideológico que sustenta y explica las invasiones a Checoslovaquia y a Polonia, provocando el estallido de la II Guerra Mundial.

Durante las décadas de 1930 y 1940 no sólo Alemania prestó gran interés por la geopolítica: Rusia, China y Japón desarrollaron el interés por esta ciencia como una ciencia del Estado, debido a una supuesta significancia de los factores geográficos sobre la conducta de las relaciones internacionales. En ese entonces, grupos de académicos estadounidenses vieron a la geopolítica como una forma de pensamiento espacial que los EE.UU. debería promover y considerarla esencial si quería  convertirse en un poder global.

 

4.1 Geopolítica: aplicaciones modernas y situación actual.

 

Con el derribamiento del Muro de Berlín, la caída de la URSS y el fin de la Guerra Fría no faltan autores que no sin razones se consideran testigos del fin o de la muerte de la geopolítica. No es propósito de este ensayo discernir sobre la veracidad o pertinencia de tales posiciones. La concepción según la cual el poder de un Estado se encontraba estrechamente relacionado con los recursos físicos, económicos, ambientales y geográficos y poblacionales con los que contase, se presenta hoy urgida de revisiones.

En un Nuevo Orden Mundial sin fronteras, casi sin ideologías y con una devaluación de la importancia del espacio territorial qué lugar ocupa la geopolítica? [9]

La competencia comercial y la globalización de la economía han desplazado los métodos militaristas de conquista(como en la época de las colonias de ultramar),la lógica del conflicto se expresa por la temática del comercio, la distribución del territorio se convierte en distribución de tiempo… la pérdida del espacio territorial nos lleva al Nuevo Orden,  el espacio no es más grande en territorio físico, lo es en electrónica, comunicaciones, tecnología y conocimiento, aquí es donde la geopolítica adquiere  relevancia en el análisis geográfico económico de los recursos cuya explotación debe ser sostenible y sustentable con la variable política de las relaciones internacionales que aplican los países que los tienen.

En consonancia con la “sociedad postindustrial, el capitalismo informacional o con la sociedad del conocimiento de la tercera ola”, el eje estratégico militar; ha cedido terreno ante la valoración del eje económico, en torno al cual se entretejen las estrategias políticas haciendo hoy más que nunca que “la política sea la continuación de la guerra por otros medios”. Ello de inmediato nos  conduce a la necesidad de reconceptualizar la geopolítica.

Ante el avance de las telecomunicaciones el espacio pareciera transmutarse en noción de tiempo. Ya el mercado no es el sitio o “plaza” en el que convergen oferentes y demandantes sino los momentos en los que se contactan. Ya la guerra no será  cuerpo a cuerpo, face to face, “pareciera que la velocidad le está ganando la carrera al espacio, pareciera que el espacio ya no existe; entonces el espacio es una función de la velocidad”. .

Por ello,  con el fin de la Guerra Fría, somos testigos del aparente fin del negocio de la conquista y del surgimiento de la nueva preocupación con los asuntos de la geoeconomia,[10] geoestrategia y geopolítica. Así los pensadores geopolíticos modernos  dedican sus esfuerzos a escribir sobre la seguridad económica de los estados. Sobre la amenaza  comercial que, supuestamente, representan Japón y Alemania, para los países desarrollados. Sin dejar de mencionar a la india y China que puede ser dentro de 50 anos la primera potencia mundial y que hoy compite con los demás países industrializados por los mismos recursos que también ellos necesitan.

En el caso de Estados Unidos en los que hasta hace poco sus expertos en seguridad nacional vivían obsesionados por determinar el número de misiles, tanques y aviones militares que formaban parte del arsenal del ejército Soviético, hoy viven preocupados por comparar los índices de productividad de su fuerza laboral, de las inversiones en tecnología, de la transferencia de conocimiento o el número de patentes que sus industrias registran cada año, o sus tasas de ahorro y de inversión, con las del Japón y Alemania y china Sin. Se sustituido la competencia militar, por la competencia económica dentro de un contexto geopolítico.

La velocidad de las acciones no sólo a devaluado la importancia del espacio territorial per se, sino que, además, ha impactado en la rapidez y alcance de las telecomunicaciones que hace de este mundo un escenario cambiante en acelerado movimiento de velocidad perpetua convulsionado por la globalización, saturado por la información tecnología y conocimiento.

4.2. .- Geopolítica de América Latina.

La década del sesenta fue una época muy convulsa desde el punto de vista social y político debido a los movimientos revolucionarios que apoyados por Cuba paulatinamente fueron surgiendo en América Latina y que tenían un enfoque social diferente a la tendencia que marcaban los gobiernos establecidos en la región. A inicios de la década del sesenta la revolución cubana planteó un nuevo enfoque para los procesos políticos y sociales que se venían desarrollando en América Latina; se constituyó, de este modo, en un punto de referencia y de inspiración promoviendo, organizando y financiando la lucha de movimientos guerrilleros, de orientación izquierdista radical, es decir marxista

La revolución cubana planteó, asimismo, una alternativa social acompañada de un modelo económico de características completamente diferentes al modelo que habían implantado los gobiernos en nuestra región.

En consecuencia la revolución cubana vino a acrecentar la efervescencia  revolucionaria que se vivía en América Latina en esa época. Ese sentimiento de rebeldía contra el sistema establecido tenía como común denominador la situación socio económica política que se daba en la región.

Todas estas condiciones sociopolíticas sirvieron de sustrato a los movimientos de izquierda que  fueron motivándolos  a entrar en un proceso de profundización de la lucha armada irregular propagando el fenómeno de las guerrillas en muchos países de nuestra región.

 

4.3- Estructura económica de América Latina desde los sesenta a los noventa.

El desarrollo económico latinoamericano se ha convertido, a través del tiempo, en una meta particularmente difícil de alcanzar debido a una serie de factores que han debido enfrentar nuestros países. El principal factor  lo ha constituido el diseño de la estructura económica latinoamericana puesto que éste no ha estado adaptado a las necesidades particulares de desarrollo integral de nuestra  región. La estructura económica había sido diseñada para  favorecer en gran medida la producción de materias primas con el objetivo de exportarlas a los países desarrollados. Lamentablemente esta situación sigue siendo así a excepción de Brasil, que se ha industrializado, seguido en menor medida por Argentina, Chile y Colombia

Ayer como hoy el mayor mercado latinoamericano son los Estados Unidos de Norteamérica creando una dependencia que a no dudar tiene connotaciones geopolíticas. Además el factor tecnológico, así como la generación del conocimiento en nuestra región han sido dejados de lado por los gobernantes a la hora de definir el diseño estructural de las sociedades y las economías de nuestros países. El desarrollo industrial se ha enfocado esencialmente en la importación de tecnología para la producción manufacturera liviana y de materias primas sin destinar recursos suficientes para la investigación para desarrollo de tecnologías propias en la región.(Mientras en Estados Unidos Las nuevas patentes de inventos llegan a 750,000 anuales en Brasil que es el mas industrializado de América  Latina apenas llegan a 31).  La educación tampoco ha ocupado un lugar importante dentro de las prioridades económicas institucionales de los países latinoamericanos a lo largo de estas décadas. Por consiguiente, la arquitectura económica latinoamericana está diseñada para favorecer la transferencia de valor de nuestras economías hacia las más desarrolladas; cerrando con ello toda posibilidad real de desarrollo en nuestras naciones. Las materias primas y productos elaborados en nuestros países fluctuaban al vaivén de las condiciones monetarias que imponían y siguen imponiendo los países desarrollados a través del injusto sistema de comercio mundial establecido, el que no equipara el valor de lo producido con el medio de cambio nominal–las diferentes divisas– con que se les retribuye a los países productores.

Esto tiene como consecuencia que las economías Latinoamericanas  sean débiles pues el precio que pagan por nuestros productos no retribuye el valor que  en ellos les transferimos. El precio de nuestros productos no es más que un simple resultado del complejo juego de especulaciones en los mercados mundiales que manejan a su antojo los que poseen el capital financiero que ahoga todas nuestras posibilidades de desarrollo sobre la base del valor que nuestras economías producen.

El monetarismo y sus expresiones más radicales de tipo neoliberal no han hecho más que exacerbar la creciente desigualdad en el comercio internacional debido no en parte a la aplicación de medidas de ajuste sino por la galopante corrupción, la politización de los sindicatos, la falta de conciencia social de muchos empresarios, la ausencia de planes de desarrollo de los gobiernos perjudicando sustancialmente a los países productores de materias primas como es el caso de muchos de nuestros países.

En los años noventa, tras años de desajustes económicos en la región latinoamericana nos condujeron a una situación regional catastrófica en términos económicos (que todavía continua) en ese entonces  se implementó una serie de reformas estructurales que afectaron las clases más desposeídas empobreciéndolas provocando una profunda crisis regional en términos sociales y de desarrollo humano.

 

 

4.4 .-Perfil político de América Latina desde los años sesenta hasta la actualidad

La década del sesenta fue una época de mucho movimiento, cambio y replanteamiento del sistema económico  mundial. Los países del Tercer Mundo también buscaron, a su vez, redefinir su situación y sus condiciones en la búsqueda  de mejorar sus estándares de vida. En el caso de Latinoamérica, este proceso de replanteamiento económico y la definición estructural del aparato productivo e industrial se formuló en términos excluyentes para  las clases sociales más desfavorecidas.

La lógica del desarrollo que  desde los años sesenta hasta finales de los noventa han adoptado los Gobernantes en nuestra región, han propiciado las condiciones para agravar la fractura social que se acrecentado con el pasar de los años y tiene devastadores efectos en los indicadores de desarrollo humano en la región. [11]

En muchos de los países latinoamericanos los gobiernos favorecieron la industrialización de ciertos sectores económicos que se convirtieron en motores importantes para las economías nacionales, pero cuyos beneficios en términos de valor agregado a la producción nacional no se distribuyeron de manera equitativa; por el contrario, reforzaron la tendencia hacia la concentración del capital en manos de pequeños grupos empresariales que de alguna manera también controlan los destinos políticos y económicos de nuestros pueblos.

La exclusión social fue el común denominador de las políticas públicas de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos durante estas  décadas. La inversión pública en sectores sociales como educación, salud y desarrollo de tecnologías fue completamente marginal. Como producto de esta falta de interés en términos de inversión social para el desarrollo,  América Latina  enfrentaba aún en el año 2000 sustanciales problemas de cobertura educativa básica. En la mayoría de los países la cobertura de educación pública de carácter obligatorio tan sólo alcanzaba el nivel de primaria superior; solamente algunos países, cuyas economías son de las más robustas en nuestra región, como Brasil, México, Chile y Argentina, además de otros pequeños países como Costa Rica, que han formulado políticas públicas de inversión en educación a largo plazo, han podido extender la cobertura educativa de carácter obligatorio al nivel de educación secundaria.

La desigualdad social  en nuestra región se vio exacerbada durante la década del noventa debido a la ola de reformas de primera y segunda generación que impusieron los organismos financieros internacionales y que impulsó un proceso de privatización generalizado en todos los sectores económicos en donde el Estado tenía presencia a través de las empresas paraestatales que no funcionaban adecuadamente debido a la voracidad y politización de los sindicatos, la ineficiencia administrativa y la corrupción. Este proceso de privatización fue acompañado de radicales programas de ajuste estructural del sector público que imponían severas restricciones a la asignación de recursos presupuestarios en sectores de desarrollo social y humano. La mayoría de la clase media y el pueblo de bajos ingresos  terminaron pagando el elevado costo social de estas olas de reformas, de este ajuste estructural y del saneamiento macroeconómico en la mayoría de los países. En el pleno apogeo del neoliberalismo en América Latina, los movimientos de izquierda en muchos de nuestros países sufrieron una suerte de recomposición y redefinición de sus roles y enfoques de participación en el espectro político de cada país; lo que les llevó a depurar sus estructuras en función de perfiles  radicales de izquierda o extrema izquierda optando por la lucha armada como vía para llegar al poder eje: Nicaragua con el frente sandinista.

Como consecuencia de la desaparición de la unión de repúblicas socialistas soviéticas los movimientos radicales de izquierda en el mundo quedaron huérfanos del apoyo ideológico y financiero que esta les brindaba, además  del trauma psicológico  en cuanto al irrefutable ejemplo del fracaso del marxismo como sistema de gobierno se vieron obligados a aceptar, en consecuencia se quedaron sin las banderas  que les servían de plataforma de lucha para conquistar el poder. Tan cierta es esta aseveración que recordamos la década de los 60s-70s con el auge de los movimientos de izquierda en varios países del mundo que no solo dominaban los sindicatos, sino que tenían también la simpatía y apoyo de muchos intelectuales con amplia influencia en el mundo.

Latinoamérica con Cuba  a la cabeza promoviendo y financiando no solo los movimientos sindicalistas y movimientos estudiantiles sino  organizando y apoyando la lucha insurreccional popular armada de las guerrillas como opción para conquistar el poder se vio inmersa en tres décadas de violencia que produjeron ingobernabilidad, muchos muertos, daños incuantificables a la infraestructura, impidiendo el desarrollo y el crecimiento económico y sumiendo a muchos países en la pobreza.(aunque no fue la única causa de la misma) Debemos mencionar aquí la irrupción de las Instituciones militares en los gobiernos ya sea como una necesidad para preservar la supervivencia del estado o porque no decirlo motivados algunas veces por ambiciones personales. En fin en el próximo pasado los izquierdistas radicales tuvieron que bajar su perfil al no tener fundamentos ya para demostrar y convencer  que su sistema fracasado era la solución a las necesidades siempre insatisfechas de los pobres. En vista de ese estado de cosas vemos  a los izquierdistas refugiados en las ONG ( Organizaciones No Gubernamentales ) en las organizaciones ambientalistas, indigenistas, organizaciones de derechos humanos, organizando la llamada sociedad civil (de la que nadie sabe como eligen a sus dirigentes y como se arrogan la potestad de representar la sociedad).

En los últimos veinte años los izquierdistas sobre todo en Brasil adoptaron  como estrategia infiltrar dirigentes en las iglesias  protestantes implantando también líderes en las barriadas populares. Este esquema llevo al dirigente obrero izquierdista Ignacio lula da Silva .-después de tres intentos y veinte años.- al poder en Brasil siendo  el mismo esquema que los socialistas del siglo XXI están promoviendo en países de América Latina. Ver Anexo2

. A finales de la década del noventa las clases proletarias populistas latinoamericanas comenzaron a cobrar factura a los desgastados partidos políticos derechistas por todas las décadas de exclusión y falta de inversión social eligiendo, mediante mecanismos democráticos, a gobiernos de corte populista como el movimiento bolivariano del Presidente Hugo Chávez de Venezuela en 1998, con el que se inicia una nueva modalidad de llegar al poder haciendo uso de las libertades del sistema democrático.- sin mencionar en sus campaña que su ideología es marxista.-  hecho que alentó a otros movimientos de izquierda en Ecuador, Bolivia y Nicaragua a alcanzar el poder por la vía democrática y desde allí refundar el estado teniendo como fundamento la mal entendida participación ciudadana, haciendo creer a los pobres que ellos son los que detentan el poder tomando las decisiones de estado cuando en realidad los que gobiernan son sus presidentes convertidos en dictadores “democráticos’’ con su círculo de poder.

5.Geopolítica de América Latina y  el Socialismo del Siglo XXI

América latina todavía no alcanza un peso especifico de importancia en el orden mundial, aun y cuando en los países  hace años hay estudiosos de la geopolítica (sobre todo en los centros de enseñanzas militares), la mayoria de los gobernantes latinoamericanos no tienen la más mínima idea de lo que ésta,no manejan conceptos geopolíticas por lo que estan incapacitados para definir estrategias internas y externas para el desarrollo de sus países en este mundo globalizado.

La relación entre los espacios nacionales y la geopolítica puede también expresarse como el estudio respecto de cómo utilizar efectivamente los recursos nacionales; pero dado que el estado nación no existe en el vacío, los geopolíticos estarán observando cómo el desarrollo de una nación, se relaciona con el de sus vecinos. Así, la geopolítica se convierte en una “asesora” de la diplomacia, cosa que se percibe en casi todos los teóricos de este hemisferio.

Justamente tiempo y espacio físico son dos de las categorías que pensamos están mudando a creciente velocidad y siendo componentes sustantivos de todo análisis geopolítico se convierten, casi involuntariamente, en factores que fuerzan a la revisión de parámetros que dimos por ciertos durante largo tiempo.

La visión de un mundo, una geopolítica y un hemisferio “estado-céntrico”, ya no se ajusta a la realidad del siglo XXI. Cuanto más centralizado está el poder (y más unipersonal como sucede en Cuba y Venezuela) menor es su capacidad para lidiar con actores sociales y políticos complejos organizados en estructuras estatales jerárquicas que pueden ser disuadido o coaccionados con relativa facilidad.

La cercanía geográfica de los mercados, otrora pieza clave de la geopolítica yen el armado de los intercambios comerciales, pierde relevancia; valga el ejemplo de China que se inserta en el mercado global, sin que la distancia sea un factor decisivo; en 2003 ya reemplazó a México en el segundo puesto entre los países exportadores a los Estados Unidos.

El clima: Los recursos naturales y la geografía todo se integra jugando un papel en explicar el por qué unos países son más capaces que otros en dar el salto hacia la globalización; pero el factor clave es la cultura.

Es casi imposible hablar hoy de una visión geopolítica regional. El tema no se discute en los foros regionales porque hacerlo requeriría de consensos que no existen respecto de cómo situar a nuestra área del planeta con referencia a los otros centros de poder mundial (por ejemplo la ASEAN[12] o la Unión Europea). Esto es consecuencia no solamente de las diversidades nacionales sino de las profundas divergencias respecto de qué y cómo sería un futuro deseable.

Es en este marco que creció la visión de Hugo Chávez, al punto de dominar la agenda casi por completo; sucede que hoy es el único que parece disponer de “una idea” (buena o mala es otro tema) y de los medios materiales para ejecutarla, con eso se adueña de buena parte de la agenda regional. Esta agenda se conecta definitivamente con la evolución del socialismo marxista y es la idea difusa de una “Revolución Bolivariana” (entendida de manera simplista – pero efectiva – en que Hugo Chávez la plantea como la forma política bajo la cual integrar a la región).

La revolución bolivariana rechaza la democracia representativa y postula su reemplazo por el denominado Socialismo del el Siglo XXI basado en un movimiento único (que abarcará al hemisferio) y en la idea de una “democracia participativa” que recuerda mucho a las viejas democracias populares que poblaron la Europa del Este. En este contexto tampoco queda espacio para las economías capitalistas.

Esta coalición, hasta el momento, se apoya en la satelización de Cuba (que vive las inestabilidades de los prolegómenos de un posible proceso de transición) y Bolivia, ampliándose a Nicaragua y Ecuador atento a los triunfos de Daniel Ortega y Rafael Correa. ( no lo pudo hacer en Honduras)

Dónde situarse en este marco, no es un tema menor para un Brasil escindido internamente entre los deseos de su presidente( herencia que ahora recoge su presidenta Dina Roussof) de integrarse al mundo globalizado, y los de su propio partido (PT) mucho más inclinado a los planteos de la “integración anti imperialista”; y donde la cuestión de la violencia se convirtió en un tema insoslayable, que afecta directamente la vida de millones de personas en los centros urbanos más importantes y que tiene tanto que ver con la voluntad del estado para hacer cumplir la ley, cuanto con su capacidad para generar las condiciones de mejoramiento socio económico que la población reclama.

Un tercer aspecto básico es la promoción de un nuevo esquema económico que se apoya pesadamente en la regalías petroleras de Venezuela y que Chávez denominó ALBA presentado además como la abierta oposición a la integración “capitalista” propuesta por el ALCA. A esto se suma ahora la idea del Banco del Sur, como forma de minimizar o anular la incidencia que podrían tener el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el propio Fondo Monetario.

La cuestión energética toma constantemente la primera plana de todos los medios en la forma de una verdadera geopolítica de la energía. El esfuerzo de un país por acceder a fuentes energéticas confiables más allá de su propio territorio, en un marco donde los países que tienen petróleo y gas tienden a imponer condiciones políticas, convierten al petróleo y el gas en armas geopolíticas.

El caso más visible es el de PDVSA como punta de lanza en el proyecto Petroamérica, que integraría a Petrocaribe, Petrosur y Petroandina. Esto incluye el financiamiento de proyectos de infraestructura en terceros países.

En este marco, acaba de aparecer en el “radar” de los medios un componente que algunos denominan “nuevo” cual es, en términos generales la búsqueda de energías alternativas por la vía de los bio-combustibles, y en términos específicos, los proyectos vinculados con el aumento de la producción de etanol; no solamente en las cantidades que produce Brasil (el mayor productor del área) sino en la posibilidad de sumar otros países hasta conformar volúmenes significativos. El tema ya genera acaloradas controversias, más que nada porque algunos medios le revisten con un carácter casi de “bala mágica” para romper la dependencia del petróleo; lo cual es una perspectiva sobredimensionada en el corto plazo.

Uno de los puntos más controvertidos de esta agenda es la idea de la integración militar de la región en la reedición de un viejo proyecto, la creación de un tratado del Atlántico Sur, en este caso, uno que excluya específicamente la participación de los Estados Unidos.

Estos conceptos, nada nuevos por cierto, se centran no en la cooperación sino en la confrontación. La integración militar regional tendrá como propósito central, lograr las condiciones para rechazar el ataque imperialista. La idea de “la invasión” que agitara Fidel Castro durante 40 años ahora se retoma desde Venezuela y Argentina.

Un elemento más a considerar es la participación directa de potencias extra-continentales en apoyo de la Revolución Bolivariana; los lazos más importantes (si bien no los únicos) son en tal sentido con Rusia, devenida en abastecedora de tecnología y equipo militar; con China y con Irán.

Por último el desarrollo de una estructura de redes de última generación que se extiende a nivel global, en diversos idiomas y que apoyada en la red y en Telesur, establece nodosy “agencias de noticias” dedicadas a propagandizar la revolución bolivariana y a apoyar los movimientos sociales afines.

La pregunta, central para este artículo es, si esta visión “bolivariana” materializada por vía de la política conduce a un futuro viable más allá del corto plazo y cómo se insertaría este “futuro” en el del resto de la región y en un marco planetario. Si esto es así, va a marcar el nacimiento de nuevos modelos sociales, políticos y de formas de hacer negocios que marcharán a contrapelo del mundo desarrollado. Allí las entidades políticas se esfuerzan para adaptarse, por ejemplo a trabajos que tienen lugar en el ciberespacio; trabajadores que colaboran con otros que están a miles de kilómetros de distancia.

La gran interrogante es qué va a suceder con países cuyas elites reaccionen proponiendo cerrarlos y opten por no integrar el mundo globalizado.

Por su parte, el aumento del poder del Estado en el esquema populista acompaña una mayor injerencia de éste, especialmente en los marcos regulatorios; se incrementa así el poder discrecional de los funcionarios para permitir o prohibir lo que puede hacerse en un contexto de justicia, venal, lenta e ineficiente. Esta realidad hace que las inversiones solo se interesen en ellos cuando pueden, por medio de la corrupción obtener beneficios que no se pueden obtener en otras partes del planeta.

Una idea muy extendida últimamente es que el futuro de la región descansa en las materias primas. En realidad “…Las materias primas no solo dejaron de ser una garantía de progreso, sino que en muchos casos son una condena al fracaso. Para muestra basta mirar cualquier mapa: muchos países con enormes recursos naturales están viviendo en la pobreza, mientras que otros que no los tienen se encuentran entre los más prósperos del mundo, porque han apostado a la educación, la ciencia y la tecnología…” [13] Mientras en 1960 las materias primas constituían el 30 por ciento del producto bruto mundial, actualmente representan apenas el 4 por ciento. El grueso de la economía mundial está en el sector de servicios (68 por ciento) y el sector industrial (29 por ciento)…”

El mundo globalizado marcha hacia una economía “del conocimiento” en la que los servicios se cotizan mucho más que las materias primas; esto complica a los países que parecen querer regresar o basar sus economías en la exportación primaria de comodities[14] no solamente por la falta de valor agregado, sino porque presentan un perfil altamente vulnerable a las oscilaciones del mercado internacional, donde un enfriamiento de la economía o la irrupción en el mismo de oferta extraordinaria provoca oscilaciones cuando no caída en los precios.

Los tres grandes bloques de comercio mundial, Estados Unidos, la Unión Europea – ahora ampliada – y el mercado Asiático, van a generar aún sin proponérselo explícitamente, que aquellos países que no tengan acceso privilegiado (por medio de acuerdos comerciales) a por lo menos uno de estos bloques, queden en condiciones de creciente marginación (recordemos que toda América Latina no alcanza a representar el 8% del comercio mundial).

Una variable fortuita que no entraba en el esquema es el cancer que padece el Comandante Hugo Chavez que para preocupación de los hermanos castro ya no les garantiza en el futuro cercano la inmensa ayuda económica disfrazada de solidarismo que este les brinda, pues sin lugar a dudas los intereses de poder que ya asoman en Venezuela para sustituirlo (más pronto de lo que algunos esperan) no les garantiza que seguiran gozando de este beneficio

Esta es la realidad geopolítica a la que se enfrenta América Latina y en la que a corto plazo el Socialismo del Siglo XXI no tendra nada que hacer.

Conclusiones.

.- El socialismo del siglo XXI eopolíticamente no tiene hasta hoy mayor influencia en latinoamérica.

.- Estados unidos por ahora no tiene mayores inquietudes por los países sometidos al socialismo del siglo XXI.( Nicaragua, Bolivia y algunos países caribeños,Ecuador y Argentina no pertenecen al ALBA) Sus interese por hoy los tiene en otros países y regiones del mundo.

.- El interés de países como china, india, Rusia en la región es sobretodo comercial, pues los petrodólares de Venezuela son garantía para venderle, tecnología, armas y a su vez obtener a través de coinversiones y acuerdos de cooperación los recursos estratégicos que necesiten  entre ellos Litio y Coltan.

.- Hay países que no comulgan abiertamente con el socialismo del siglo XXI pero necesitan el apoyo financiero de Chávez y su petróleo subsidiado.

 

 

.- La vigencia del socialismo del siglo XXI está condicionada por la permanencia de Chávez en el poder y un precio del barril de petróleo estabilizado en 80 dólares. .-

.- El socialismo del siglo XXI no tendrá futuro a largo plazo, inevitablemente desaparecerá como ocurrió con la URRS.

.Bibliografía

Foro de Sao Paulo. Nuevo orden mundial Wikipedia

 .- Cambios en la geopolítica Mundial  www.German  Gorraiz

 .-Monografías .com  Reordenamiento Geopolítico.

 .- Web islam Abel samir

  .-Augusto Pinochet Ugarte Geopolitica

   .- Telesur .net

   .-Frente sandinista Liberación nacional Plan hermandad Revolucionaria

    .-Eugenio Bregolat, ex embajador de España en China y Rusia (LA  Vanguardia) 05/11/09

               

   .- Michael Klare Revista Economía, Sociedad y cultura

   .- Portal Alba Acuerdos Irán Alba

   .- La Geopolitica de la Unión Europea Víctor M. Mijares



[1] www.pev.venezuela.org

           [2] Lenin obras completas tomo XIX edición traducción del francés

[3] Ibid

[4] Heinz Dieterich. Rebelion 03.03.2005

[5] Lenin obras completas pub.1913 tomo XIX

            [6] Globo visión entrevista pablo Beltrán 17 nov 1999

[7] Wikipedia.La enciclopedia libre

[8] Libro augusto Pinochet Geopolítica

[9] Luis alldanegra hacia un nuevo orden mundial enciclopedia Encarta.

[10] Geopolítica mundial y Geoeconomia Ing. Alberto escalona Ramos. Ediciones Ateneo México

          [11] www.monografias.com

          [12] ec.kalipedia.com/geografía-general/tema/asean-ansea-asociacion

            [13] …” (Oppenheimer, Andrés. “Cuentos Chinos”, Buenos Aires, Sudamericana, 2005).

            [14] www.icmanaging.com/comodities.ht

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