EN DEFENSA DE LA PROFESIÓN MILITAR VENEZOLANA

PROFESIÓN MILITAR VENEZOLANAMe atrevo a tratar este tema debido a las críticas desconsideradas y generalizadas en contra de la Profesión Militar venezolana, no sólo achacándola de ser responsable de la situación de caos que vive nuestra sufrida Nación, sino de calificar de ineptos a quienes han elegido esta vocación.
Creo que es hora, de quienes sabemos por “vocación” la realidad histórica de lo sucedido, señalar las  verdaderas causas que fundamentan las críticas a los integrantes de nuestra Fuerza Armada Nacional (FAN).
No voy a referirme al proceso político que llevó a Chávez a la Presidencia de Venezuela en 1998 con la asesoría  del régimen comunista cubano, sumando a ello la vulnerabilidad de nuestras instituciones democráticas de la época, ya que ello requeriría un análisis aparte. Sin embargo, es necesario hacer hincapié como la obsesionada intención geopolítica regional del castrocomunismo liderada por Fidel Castro se valió de la ambición de Poder de Chávez para aprovechar su idiosincrasia seductora que fundamentaba su carisma y sumarlo a esta empresa como su operador político y apoyo financiero petrolero. Ello requería la permanencia de Chávez y su organización política en el Poder, en el marco de una aparente democracia para evitar la crítica internacional.
El marco constitucional renovado durante el régimen de Chávez en 1999, comprometió estas intenciones de permanencia socialista por lo que intentó una inconstitucional “Reforma a la Carta Magna” en el 2007 que fue rechazada por el pueblo soberano. A pesar de ello continuó su violación respaldado por el “militarismo”.
Este proyecto político de permanencia autoritaria “militarista” requería fundamentalmente de dos Objetivos  de Control directo por parte de la Presidencia: La Industria Petrolera y la Fuerza Armada Nacional (FAN). Lo primero lo logró luego de los cruentos sucesos del año 2002 apropiándose de la Dirección de PDVSA. La subordinación de la FAN a sus caprichos políticos requirió primero chantajear la codicia de algunos militares quienes traicionaron su lealtad profesional a través de la corrupción, ascensos y cargos que les valió ser designados al Mando militar para lograr propósitos “militaristas” (fanb); es así como los involucra con la burocracia del Estado y con organizaciones civiles activistas partidistas del régimen, que con el tiempo sumaron a una pretendida organización “cívico-militar” a través de la cual intentar imponer a la sociedad civil el chantaje populista socialista revolucionario que le permitiera electoralmente mantenerse en el Poder.
El recuento anterior me permite argumentar lo expresado en el Título, bajo cuatro aspectos: La Constitución representa nuestra Ley Fundamental y conforma el basamento legal de la República sobre el cual se establece la organización y funcionamiento del Estado. El rechazo de la inconstitucional “Reforma a nuestra Carta Magna” en el año 2007, tuvo como reacción del régimen castrochavista su desconocimiento soberano y bajo un centralismo autoritario del Poder imponer el contenido de esa Reforma impugnada. El “militarismo”  se alimenta de esta intención autoritaria lo que constituye una flagrante violación a la necesaria independencia política partidista de la FAN exigida por la Constitución. Involucrar a los militares en  el activismo político partidista los definen como “militaristas”, desplazando su Misión Constitucional para someterse al servicio de un Partido Político. Quienes apoyen a esta intención traicionando su vocación y profesionalismo militar, ya no son institucionalmente integrantes de la FAN sino pasan a formar parte de una organización paramilitar (“fanb”). La vocación militar es la aspiración espiritual de una persona por pertenecer a un servicio o actividad como medio de vida. Cuando nos decidimos a ello nos comprometemos a acatar los requisitos exigidos para ingresar a esa empresa. Para ingresar como militar activo a la FAN debemos sacrificar derechos constitucionales para dedicarnos a cumplir con la Misión que nos impone la Constitución. Al graduarnos juramos ante Dios y la Bandera Nacional cumplir con ello. Cuando la codicia por el Poder nos desvía de la Institucionalidad para involucrarnos con el “militarismo” ya no formamos parte de la FAN sino pasamos a la “fanb”. La profesión militar no es una profesión degradada intelectualmente, sino que su formación exige, además de su ocupación exclusiva y permanente al servicio de la Nación, una preparación intelectual y física adaptada al dominio de la actividad bélica en todas sus formas y espacios, lo cual  obliga un nivel de liderazgo que garantice disciplinadamente la necesaria secuencia operacional para el logro del cumplimiento de su obligación constitucional.
Intentar gerenciar una organización pública desde conceptos militares nunca podrá tener efectos positivos. La situación en el marco público tiene soluciones públicas que obedecen a circunstancias diferentes que la sociedad ha estudiado y programado para producir los beneficios que se proponen.
Cuando la crítica se refiera a resultados de la administración “militarista” del Estado ello no deberá estar  dirigido a degradar a la PROFESIÓN MILITAR, sino a quienes han traicionado su Misión Constitucional por intereses bastardos.
Invito a quienes desde nuestra situación de retiro puedan sumarse a defender, aunque sea a través de estos medios, y dar nuestra palabra de aliento esperanzador a la PROFESIÓN MILITAR VENEZOLANA y en defensa de la vocación castrense, logremos más pronto que tarde, restituir nuestra Institucionalidad en el propósito soberano constitucional. Así lo creo.