EN BUSCA DEL LIDERAZGO PERDIDO

Marco Tulio CicerónTambién la historia de estos últimos tiempos se puede narrar en clave de liderazgo. En efecto, en los inicios de la era democrática, había tres grandes líderes, Rómulo Betancourt, quien ya se había puesto la corona de laureles de dos presidencias de la República, Rafael Caldera, típico líder católico quien pudo ser un Adenauer venezolano y no quiso, y  Jóvito Villalba, quien pudo ser un gran político de centro, pero que la mala suerte o cierto oportunismo lo hundió. Sea como fuere, la democracia se fue agostando en sus líderes, al viejo Rómulo, solo lo venció la muerte, hasta en sus últimos momentos estuvo apartando a AD del cáliz del populismo barato y mediocre. COPEI experimentó el nefasto gobierno de Luis Herrera Campíns, quien se desinfló como un globo cuando lo pinchan con un alfiler, soltando un viento que suena feo como una flatulencia.

 

Cuando Hugo Chávez F. producto infernal de la desidia e irresponsabilidad de un alto mando militar inmerso en una manía conspiradora contra la democracia, asumió el liderazgo político se encontró con la sorpresa agradable para él –por supuesto- de que no había líderes. O sea, como dicen los muchachos, él era el único gallo en el gallinero. Y de inmediato se lo hizo saber al resto del gallinero. Solo recuerdo la reciedumbre y bravura de Carlos Canache Mata, viejo veterano adeco quien le replicó al propio Chávez que “ a Acción Democrática no la destruía un aprendiz de dictador” frase que retumbó y resultó profética.

 

Con el tiempo, la llamada MUD ha tenido muchos líderes, el intelectual frío y sereno, que coordinó este organismo y fue amanuense de Luis Herrera Campíns, Leopoldo López, y Henrique Capriles Radonski entre otros. El enorme problema de estos líderes es que creen que la renta petrolera todavía no se ha acabado, que el problema del gobierno chavista-madurista-castrista es que son incapaces, mientras que ellos son capaces. ¡ Vana pretensión ¡  También esta inmadurez dirigencial se alimenta de la creencia o mito  popular de que Venezuela es un país rico. Falso de toda falsedad. Nuestra nación es un país sub-desarrollado, atrasado, en ciertas partes del interior no hay agua potable, la electricidad se va a cada momento en las ciudades del interior, solo en Caracas, cuidada y mimada, no se va la luz. El hambre campea por todos lados, y ya el ver a gente registrando la basura para comer no nos conmueve.

 

Por otra parte, la llamada renta petrolera, algo que permitía darle a muchos sin quitarle a otros, se acabó. En plena época de elevados precios petroleros, en el año 1984 tuvo el entonces gobierno de Luis Herrera Campíns que implantar un control de cambios, el cual fue continuado sin ningún rubor por Jaime Lusinchi otro ejemplo de la decadencia del liderazgo político.  Cuando Carlos Andrés Pérez quiso en su gobierno ser ese gran estadista que escribiera su nombre en la historia, modernizando la política y al país, se encontró con una pila de mediocridades engreídas y escondidas que atentaron contra él.  En las propias FF.AA había muchísimas. Y en la política ni se diga. Basta leer el libro La rebelión de los náufragos para darse cuenta del desastre. Al final fue entregado a las fieras de la opinión pública y el populismo devastador.

 

Gisela Kozak en una reciente entrevista confirma todo lo que aquí afirmamos:

 

Lo dijo recientemente un economista formado en Estados Unidos, Francisco Rodríguez, a quien se le ha visto al lado de Henri Falcón, el principal vocero de Avanzada Progresista. Dice Rodríguez, egresado de la Universidad de Harvard, que él se identifica con una propuesta que favorece a “los más necesitados”, los toma en cuenta. ¿Y la competitividad? ¿Y las nuevas tecnologías? Nada de eso tiene importancia. Mejor si demuestro que “tengo sensibilidad social como el gobierno o que tengo valores religiosos como el Papa”, comenta Kozak.

 

La dirigencia actual no se atreve a plantear programas serios de desarrollo, ni habla de quitar los subsidios (gasolina y tarifas eléctricas, y la tarifa del Metro de Caracas), vivimos en una economía irreal y artificial que cada día da menos. Pero nadie se atreve a decirlo. Solo dicen que el gobierno esta corroído por dentro y por fuera, pero ninguno de la oposición salvo María Corina Machado y su grupo lo dicen.  Se anuncian elecciones y ya Henri Ramos Allup, Leopoldo López, Borges y otros se olvidaron del gran fraude del CNE delatado por Smartmatic, cuyos ejecutivos salieron en volandas del país.

 

En el gobierno tal como  lo plantea la profesora Gisela Kozak, la acción política se está quedando en la repartición de bolsas CLAP por medio de ese policía de la cuarta república que se convirtió en un factotum de la revolución que crea bocas, pero no alimentos.  El dólar Today odiado por la camarilla gubernamental,  está disparado como un cohete potente de la NASA, y nada lo detiene en su absurdo vuelo, mientras se acaban las reservas internacionales y cunde más el hambre y la escasez en la Venezuela revolucionaria de Maduro.