De antimilitaristas y otras cosas

Antonio María Guevara FernándezSegún la distribución de las culpas, todo lo que está ocurriendo en Venezuela es por los militares. Los eternos antimilitaristas de vesícula biliar hacen este disparo desde siempre, mucho antes de la llegada de Chávez. No pueden ver un militar ni en pintura. Son alérgicos a Fuerte Tiuna y todo lo que tenga ver con los desfiles del 5 de julio. Odian a Rambo y los dos tomos gruesos que reseñan la I y la II GM. Disfrutan de las bondades del imperio y de Mickey Mouse ignorando que es lo que es, por muchas cosas, entre otras, el gran poderío castrense y la fuerza de su industria militar. Su infraestructura de verde produce muchos verdes que soportan lo que es el sueño americano para los gringos y ahora para muchos compatriotas que han sido empujados al exilio por la revolución.

 

Los antimilitaristas sueñan con los 40 años de la democracia de la IV República, pero ignoran tendenciosamente el papel que tuvieron las FF.AA.NN (así con doble letra en mayúscula resaltada) en el retorno a la democracia el 23 de enero de 1958, en su consolidación al derrotar los golpes de Castro León, el Carupanazo, el Porteñazo y el Barcelonazo, los diez años de los 5 teatros de operaciones contra la guerrilla castrista de los 60s y la derrota militar del 4F y el 27N. Hasta que la política de notables y no tan notables – esa misma que dice que las dictaduras salen por votos y no por balas sacó a CAP de Miraflores y lo mandó para la cárcel, y sacó a Chávez de Yare y lo puso en Miraflores. A partir de allí, de error en error, hemos venido surfeando la ola hasta estos días, después de 18 años.

 

Para conocimiento de los antimilitaristas, globalmente, en eso que coloquialmente llamamos la bolita del mundo, hay 193 países que cumplen la condición de estados soberanos y aún hay 14 que están en proceso de reconocimiento. Todos los estados soberanos, reconocidos o no, tienen fuerzas armadas y los que no las tienen (algunas islas del pacifico, el caribe, Costa Rica, etc.) estructuran fuerzas de seguridad para atender tareas que en condiciones normales las ejecutan las fuerzas armadas. Ergo, son fuerzas armadas con otro nombre. Hasta El Vaticano tiene una organización de seguridad.

 

Venezuela por sus recursos naturales, su condición geoestratégica, su ubicación geocéntrica a los grandes centros de poder y otras características geográficas, económicas, sociales, culturales y geopolíticas larguísimas, requieren disponer de una fuerza de seguridad para enfrentar los riesgos como estado soberano y fundamentalmente como nación. A propósito, el riesgo que nos amenaza en este momento, no es hacia el gobierno, hacia el nuevo estado que ¿tienen? diseñado los políticos ni al nuevo régimen, la amenaza es hacia la nación histórica y ancestral.

 

Por esas razones anteriores, esta movilización de calle nos tiene activados a militantes de partido y apolíticos históricos. A todos.

 

Gente históricamente desmovilizada de la política está ocupando espacios de protesta. Yo estoy en el último grupo.

 

Estas son las razones por las que el sueño antimilitarista (entre los cuales torpemente se meten en la formación algunos militares retirados) de eliminar las fuerzas armadas en una etapa post revolucionaria es eso, un sueño que no va a pasar más allá de un bostezo.

 

Esto lo reseño, cuando leo en los grupos de chat, en WhatsApp, Twitter o Facebook, enemigos hepáticos de la institución armada, francotiradores de dedo en el gatillo de la lengua, alertas y ojerosos ante las salidas de algún Caguaripano o algún Rambo tipo Oscar Pérez. Cuando eso ocurre se activan en zafarrancho de combate verbal contra los atajos, las aventuras, la épica militar, la antipolitica, la epopeya camuflada y demás zarandajas de la adrenalina antimilitar.

 

Probablemente, a los antimilitaristas, en la fuerza del odio que tienen inyectado contra la FAN en este momento, se les pasó guillaito que votaron SI el 16J (Pregunta numero 2) para que la institución armada los bajara de la ola que vienen surfeando desde hace 18 años y aplaudirán a rabiar (Anótenlo, estoy seguro), cuando la última palabra en la solución de este conflicto – eso es histórico y cultural en Venezuela – se diga desde un quinto piso en el Fuerte Tiuna.

 

¡A discreeeeeee…cionnnnn!