Expresidentes hispanoparlantes: fuerzas políticas que participaron en elecciones en Venezuela fueron “instrumento del fraude”

Exjefes de Estado respaldaron las críticas que hizo Luis Almagro, secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la oposición venezolana tras participar en las fraudulentas elecciones regionales que se efectuaron el pasado 15 de octubre.

Los expresidentes aseguraron que los partidos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) “Se transformaron en instrumento esencial del eventual fraude y demuestran que no tienen reflejos democráticos”.

Los expresidentes miembros de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) pidieron a la comunidad internacional que sancione al régimen de Nicolás Maduro por las violaciones constantes a la democracia.

En una declaración conjunta se unieron a las declaraciones de  Almagro al asegurar que no se pueden reconocer los resultados de las elecciones regionales en Venezuela, porque “no existen garantías para el ejercicio efectivo de la democracia”.

Los 17 exjefes de Gobierno que firman la declaración se solidarizaron con el pueblo venezolano “en sus aspiraciones de libertad”.

Además recordaron a “quienes no tienen voz: las víctimas mortales producto de la represión del Estado y del hambre, los presos políticos, los exiliados, los miles de migrantes que en búsqueda de libertades que huyen del Gobierno dictatorial de Nicolás Maduro Moros y su Asamblea Nacional Constituyente de facto”.

También hacen un llamado a la comunidad internacional para que avance en “la disposición de las medidas” sancionadoras “contra los integrantes del régimen de Maduro” a fin de alcanzar “el restablecimiento en Venezuela del orden constitucional y democrático que se ha visto fracturado”.

Firman la declaración Oscar Arias, Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón y Laura Chinchilla (Costa Rica), José María Aznar (España), Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso (Panamá), Alfredo Cristiani (El Salvador), Vicente Fox, (México), César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe (Colombia), Osvaldo Hurtado y Jamil Mahuad (Ecuador), Luis Alberto Lacalle (Uruguay) y Jorge Tuto Quiroga (Bolivia).

El pasado 16 de octubre Luis Almagro dio a conocer su opinión sobre el fraude electoral en Venezuela tras conocerse la victoria del chavismo con 17 gobernaciones de un total de 23.

“La secretaría general de la OEA rechaza todos los actos ilegítimos convocados por Gobiernos ilegítimos, y condena especialmente, una vez más, los abusos (…) No se pueden reconocer los resultados de una elección en un país en el cual no existen garantías para el ejercicio efectivo de la democracia”, dijo.

“Solamente podemos esperar resultados como estos —fraude y violación a los Derechos Humanos— si la estrategia y acción política se alejan de los principios democráticos y se conforman con acuerdos fáciles y circunstanciales”, esgrimió el secretario general de la Organización de Estados Americanos.

Y es que la oposición venezolana representada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió en medio de miles de críticas, participar en las elecciones regionales conociendo las circunstancias irregulares y los abusos del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El organismo electoral hizo hasta lo “imposible” para lograr que Nicolás Maduro obtuviera la victoria: retrasó las elecciones hasta que ajustó una fecha a conveniencia; impidió el registro de nuevos electores; modificó el registro de votantes; reubicó a última hora los centros de votación; eliminó el uso de la tinta indeleble y el captahuellas; viólo la ley al impedir la sustitución de candidatos en el tarjetón y permitió el ventajismo descarado por parte del oficialismo.

A esto se sumó la desmotivación de los electores que no estaban de acuerdo con votar con un CNE que se inventó cifras cuando se eligió la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Votar o no votar fue y sigue siendo un dilema en Venezuela: si se salía a votar se estaría legitimando a un CNE fraudulento, y si no se salía a votar se entregarían o regalarían todas las gobernaciones sin luchar; sin embargo, hubo fraude con y sin votos y el chavismo obtuvo casi todas las gobernaciones.