TIEMPO VENCIDO: CAMBIO

El tiempo de este régimen venció, ya no tiene nada que dar, si es que dio algo positivo en casi 19 años de creciente castro-comunismo y progresivo narco-terrorismo. Las herramientas políticas y sociales para el cambio -los partidos y la sociedad civil- por esas cosas de la  historia que no siempre se saben explicar, se han sumido en una crisis de conflictos internos, en el momento en que más se le requiere claros y unidos liderando el cambio, desaprovechando así el tiempo de grave crisis interior dentro del régimen, que todavía pretende prorrogar lo improrrogable, y desperdiciando el gran respaldo del mundo libre a la alternativa democrática.

Recientemente convocado por VENAMERICA, al sur de Florida, en Urbe University, se realizó el coloquio “Partidos y sociedad civil para el cambio”, para sumar ideas de hombres y mujeres de la diáspora en un documento ya enviado a diferentes instancias para su consideración, en esta hora de transformar y relanzar los partidos y la sociedad civil, instrumentos estos imprescindibles para el progreso que hay que producir ya, porque el hambre y la enfermedad no esperan, se transforman en muerte.

En las conclusiones del coloquio se lee que estamos en un tiempo incierto, donde los partidos practican dibujo libre, sin estrategias ni tácticas previamente definidas, y la sociedad civil desorganizada, anda sin metas claras que convoquen a la unidad nacional. Mientras tanto, el pueblo padece y el narco-régimen disfruta. Es hora de hablar, reorganizar y avanzar. Un pueblo espera mientras su desesperanza aumenta.

Está dicho, y es absolutamente cierto, no puede haber democracia sin partidos políticos, luego fortalecerlos y robustecer la sociedad civil es fundamental.

Otra verdad de perogruyo es que nadie da lo que no tiene, y los partidos no pueden sembrar democracia, si ellos mismos no son organizaciones manejadas con valores y procedimientos democráticos. El artículo 67 de la Constitución ordena a los partidos seleccionar sus organismos de dirección y candidatos a cargos de elección popular, en elecciones de base “con la participación de sus integrantes”. Esa norma, como cualquier otra de la Constitución, debe cumplirse. Es tiempo de hacerlo.

Debemos superar las ambiciones personales, las apetencias grupales, el sectarismo, las improvisaciones, la dilucidación de divergencias con micrófono en mano o a través de las redes sociales, las posiciones adelantadas y el juego en solitario. Debemos alcanzar la unidad de propósito y acción, el desprendimiento de planes propios, la amplitud, la reflexión y análisis, el plan de acción, la autocrítica permanente y la acción solidaria.

Es indispensable tener hoy un proyecto de país que enfrente el comunismo imperante. Los venezolanos necesitamos una visión común del país que queremos.

Está planteado reconstruir la unidad de la alternativa democrática, de la fuerza del cambio, sobre bases más sólidas, donde se encuentren por igual las organizaciones políticas y la sociedad civil organizada.  La instancia de unidad de la alternativa democrática debe tener un objetivo único hoy: salir del régimen. Nada más urgente. Debe constituirse un gran comando nacional por la libertad y la democracia. No es tiempo de protagonismos y glorias personales o grupales, es hora del pueblo unido y organizado en lucha por su libertad y democracia. La oposición organizada debe redefinirse o -si se prefiere otro término- reinventarse.

Esta unión consensual -concluye el documento del coloquio- nos permitirá actuar conjuntamente con organismos internacionales y  Gobiernos democráticos del mundo, para lograr una intervención humanitaria, la recuperación de la democracia y que el narco-terrorismo que nos ha invadido deje de ser una amenaza para la seguridad del hemisferio. Tiempo vencido: cambio.