LLEGÓ LA HORA DE “JUGAR” A LOS CARROS CHOCONES

No se trata de invadir a Venezuela, se trata de recuperar a la República de Venezuela de las manos de los traidores que la han degenerado en la bizarra república robolivariana (con bandera y escudo propios afortunadamente), depauperada y convertida en vergüenza mundial, para el usufructo de los enemigos históricos de la patria. Tal afrenta no admite otra acción de sus ciudadanos que no sea la del enfrentamiento directo, en su contra, con todos los recursos y medios disponibles hasta lograr su total recuperación de manera irreversible. Se trata de organizar y canalizar todos los apoyos posibles para la lucha contra el régimen.

Nunca me cansaré de repetir que, los venezolanos, sólo asumiendo la carga, la responsabilidad y las consecuencias, de defender el compromiso constitucional y actuando sin reserva contra el régimen traidor al compromiso nacional, lograremos la recuperación de la Patria, y que, de no ser así estaremos ante la penosa duda sobre si podremos hacer respetar la constitución y las leyes que todos aspiramos para la Nueva Venezuela. Muy a pesar de los que piensan que ello se puede lograr exclusivamente por la vía del voto.

Como SOBERANO, no debemos tener dudas en ejercer la soberanía directamente, tal como lo ordena la constitución. Seguramente tendremos miedo, pero debemos canalizarlo hacia el hecho de que, de seguir como vamos, siempre estaremos peor, debemos sentir miedo a dejar de luchar.

La soberanía se pierde; cuando no se es ejercida, o cuando no se asume ejercerla, o cuando se permite que órganos ilegítimos usurpen tal función utilizando la fuerza en contra del SOBERANO. Sea como fuere, en ningún caso el soberano pierde su legitimidad porque sólo en él reside la soberanía.

El mandato constitucional es claro;”Art.5: La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.”

Nos dimos esa Constitución en el 1999 y el pasado 16-J del 2017, respondimos a la Asamblea Nacional, que sí queríamos ejercer la soberanía directamente, como lo ordena la constitución y aplicar los artículos 5, 328, 333 y 350. El ejercicio directo de la soberanía exige asumir la aplicación directa de los artículos 350 y 333; desconociendo y por ende desobedeciendo, a los órganos que han violado la constitución, para, ante tal eventualidad, exigir a todo ciudadano investido o no de autoridad, el deber de restablecer su efectiva vigencia. Igualmente, el artículo 328 obliga a las fanb, volver a ser FAN y, reasumir su función al servicio exclusivo de la Nación.

La soberanía ejercida directamente, no puede calificarse jamás como falta de democracia. Más sí como la reacción de un pueblo ante el régimen opresor.

Todo el mundo democrático y libre espera la reacción del pueblo de Venezuela; ante los poderes violadores de la constitución, aliados a grupos traidores, terroristas y narco traficantes. Espera que el soberano reasuma el ejercicio directo de su poder constitucional para recuperar la soberanía ultrajada; con la total predisposición a apoyar tal reacción reivindicadora.

Para que el soberano logre el ejercicio directo de la soberanía, debemos; principalmente contar con líderes que asuman tal posición, aceptar todas las ayudas y apoyos nacionales e internacionales, que se han manifestado hasta ahora, incluida la ayuda militar aliada, la cual, por cierto, no establece invasión alguna, pero si debe contemplar los apoyos oportunos a la misión principal de recuperar la república. Una dirigencia nueva, que recuerde las grandes y serias diferencias que hubo entre los próceres libertadores, que asuma el liderazgo de la nueva etapa de la lucha y que también recuerde, que al final, el soberano igualmente los puso a todos juntos en los monolitos de Los Próceres. Esa es la trascendencia de esta lucha por la libertad y la democracia en pleno siglo XXI.

No podemos conformarnos con unos líderes que se conforman con ver a los ciudadanos saqueando por hambre y medicinas, o protestando por un pernil prometido que no se les cumplió, para pedirles que voten por ellos, ¡por favor!, y no sean capaces de asumir el rol de canalizar esa energía en recuperar la república, ¡esto es insólito!

Ya hemos dicho que por una parte, el régimen forajido cuenta con el concurso y la aprobación, hasta ahora, de los altos mandos de la fanb, con el apoyo de aliados cubanos, de sectores terroristas y narco traficantes, todo ello aunado al apoyo de países que por intereses contrarios a los de la Nación, lo alimentan y reabastecen de inteligencia, equipos y armas que han estado y están utilizando para asesinar a valientes ciudadanos desarmados y desprotegidos.

Por la otra, está el soberano oprimido, que debe reorganizarse con todos los sectores de la sociedad civil en una resistencia que, adecuadamente equipada y protegida, con la participación activa y protagónica de los sectores construcción, transporte, agrícola, entre otros, sumados a la fuerza de la razón y coraje de los ciudadanos, reinicie las protestas de calle en todo el país simultáneamente, y cuando llegue el momento, concentrar esfuerzos en ciudades capitales y materializar los apoyos internos y externos. El sector institucional de las FAN, deberá decidir su rol en tales circunstancias.

¿Qué es para mí, en este caso, una sociedad civil en resistencia debidamente organizada equipada y protegida?

Pues aquella que logra consolidar todos sus recursos y está dispuesta a seguir demostrando al mundo, su lucha contra el régimen traidor, pero ya no de manera ingenua ni mucho menos desprotegida, no, sino que protegida y resguardada por sus recursos, que se movilice en sus tractores, camiones, autobuses y cuanto equipo sirva a tal protección.

Así pues, el Mundo, verá como una sociedad civil, sin armas de guerra, pero decidida a no ceder en su lucha por la libertad y la recuperación de su república, se enfrenta a una dictadura cuyas fanb serán vistas en una labor deleznable – tanques contra tractores – que le generará el repudio global. Es allí, cuando todos los factores de apoyos nacionales e internacionales, bajo control y coordinación de nuestros líderes, aportarán su accionar a fin de lograr la recuperación de la Nueva República de Venezuela, sin invasión, pero con el honor y la dignidad ante Dios y el Mundo. Y con la moral y fuerza para iniciar el proceso de Reinstitucionalización Nacional, anhelado por todos.

Reitero, no sería la primera ni la última vez en la que algún país o grupo social, ha debido aceptar la fuerza de la razón para resolver serios problemas inherentes a la pérdida de la nación. La historia está colmada de ejemplos, inclusive la nuestra. Así como también de sociedades que por no hacerlo, sucumbieron ante sus opresores durante décadas y hasta siglos, sacrificando generaciones, degenerando su gentilicio y en el peor de los casos, desapareciendo.

Debo confesarles que, esta reflexión la medité mucho. La compartí con algunos amigos, no hubo respuesta contundente de rechazo, tampoco hubo alguna expresión sobre si me estaba volviendo loco, alguna alusión a cierta ingenuidad (aunque creo que no es mayor a la del camino exclusivo del voto), a cierto desespero. Algunos me manifestaron que no creían que habíamos llegado aún a tal nivel de desprendimiento; no tanto los ciudadanos quienes con el liderazgo adecuado sí estarían dispuestos a esta etapa de lucha y sí lo harían por Venezuela, como hasta ahora lo han hecho; sino por sus reservas sobre los sectores de apoyo en cuanto a sacrificar sus equipos. Creo que estoy diciendo en voz alta lo que muchos piensan. Yo pienso que ha llegado el momento de hacernos con todo a la calle. No hay alternativa. No es momento de seguir esperando que otros sean los ductores de nuestras acciones, pensar así es hacer el juego al régimen, a los traidores de antes, a los de ahora y a sus colaboradores. También es una forma de aceptar que otros nos invadan por su cuenta y luego nos pasen la cuenta, si es que no se quedan con todo.

Sólo despertando saldremos de la pesadilla. Esta es una lucha total y frontal con el fin supremo de salvar la vida de la república y su patrimonio, de reivindicar nuestro gentilicio, de recuperar el hilo constitucional, los órganos del estado y la democracia. Entonces podremos, ahora sí en paz, ejercer la soberanía indirectamente por medio del sufragio y del ejercicio de los poderes públicos ya legitimados con nuevos órganos e instituciones, nuevos líderes y un Gran Futuro.

Respetuosos saludos.

Daniele Comisso Urdaneta

Contralmirante

3.793.306