| POR LA REPÚBLICA Y LA LIBERTAD CONTRA LA TIRANÍA |
El propósito de imponer a Venezuela una constitución tiránica, no es otra cosa que el intento del régimen de consagrar normas supremas que sustenten, de manera cabal, la legitimación de lo hecho hasta ahora y de lo que falte por hacer en función de sus principales objetivos gubernamentales: la destrucción de la democracia para instaurar un régimen totalitario militarista de corte castro comunista.
La acción destructiva ha sido devastadora y ha afectado todos los estamentos sociales, mediante opresión, represión, agresión, soborno y chantaje. En el estamento económico la destrucción ha sido brutal: han desaparecido 11.117 empresas de la industria manufacturera y más de 27.000 fundos agropecuarios han sido invadidos, reduciendo en 58 por ciento el área productora del país. La destrucción ha afectado también a los sectores sindicales, gremiales, educacionales y a todos los demás estamentos de nuestra sociedad
Tal destrucción masiva y arbitraria ha sido llevada a efecto violando cotidianamente la constitución y las leyes de la República. El poder chavista necesita continuar su obra destructora de la democracia y constructora del totalitarismo, pero no quiere que sea a costa de seguir violando la constitución y las leyes, sino de cumplirlas. Ese es el papel de la constitución totalitaria que se propone imponernos y el de las leyes que vendrán detrás de ella.
Millones de venezolanos vivimos preguntándonos con angustia cuál puede ser la razón última de tanto odio, de tanto escarnio, de tanta agresión contra la sociedad venezolana. La respuesta nos la dan quienes tienen preparación especializada para ello. Como bien han precisado destacados psiquiatras venezolanos, el presidente tiene una estructura en la que conviven varios trastornos de personalidad, que se expresan cada día e incluso a un mismo tiempo; que la tragedia actual del pueblo venezolano radica en que esa grave patología, al combinarse con el poder, resulta terriblemente potenciada, dando lugar a un liderazgo que inevitablemente cristaliza en todo el desajuste que hemos vivido, desajuste acerca del cual no alcanzamos a comprender cómo se produjo en tan poco tiempo en nuestra nación y en nuestra sociedad. Esos psiquiatras venezolanos han precisado que esas estructuras de personalidad están diseñadas biológicamente para destruir, y no pueden hacer otra cosa, pues no sólo se trata de una intención política, sino un determinante biológico que no tiene tratamiento.
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DESLINDE NECESARIO EN EL MUNDO OPOSITOR
Venezuela necesita y reclama la unidad de aquellos dispuestos a darlo todo en la defensa de los principios fundamentales del estado democrático, decididos a enfrentar y derrotar en todos los terrenos a quienes trabajan activamente para liquidarlos, como es el caso del régimen actual. Mientras éste exista, el peligro existirá, y la vida en libertad, más que amenazada, se verá constreñida y aplastada progresivamente. El peligro hay que despejarlo definitivamente. Éste y no otro debe ser el objetivo central de la unidad opositora.
Unidad no tiene por qué ser unanimidad; es sí la mayor posible suma de voluntades, el máximo consenso alcanzable para lograr el objetivo. Puede ser dinámica y hasta diferenciada en el diseño y ejecución de estrategias comunes de lucha. Lo que nunca puede ser es complicidad o juego calculado de intereses políticos y económicos que, en definitiva, caen dentro de los propósitos del régimen.
Para vencer la tiranía, la nación venezolana tiene que alejarse radicalmente de toda desviación electoralista. En materia constitucional y en lo relativo a derechos naturales de la persona humana, se trata de principios y valores no negociables que, además, no pueden someterse a esquemas tradicionales de mayorías o minorías. Mucho menos cuando no hay instrumentos limpios para que la voluntad popular pueda expresarse libremente, ni garantías de respeto por parte de las autoridades. El sistema electoral está secuestrado, envenenado y al servicio de la voluntad presidencial. Si en Venezuela las elecciones fueran limpias, ni Hugo Chávez fuera Presidente, ni las distintas ramas del poder público estuvieran bajo su control personal, ni existiera la aberración constitucional que nos proponen.
El rechazo tanto a la tentativa anticonstitucional como al régimen mismo es ampliamente mayoritario, como abrumadoramente mayoritaria fue la expresión general de la Nación al revocar como de derecho fue el mandato presidencial en el Referéndum respectivo del 2004, como la negativa a participar en las elecciones del pasado 4 de diciembre de 2005. Al votar más de cuatro millones de venezolanos por la revocatoria del mandato presidencial, al no participar cerca del 90% de los votantes, dejaron al descubierto la ilegitimidad presidencial y la farsa mentirosa de la “popularidad” y el mito de la “invencibilidad” presidencial.
Lamentablemente esa y otras circunstancias vividas en los últimos años, como la coyuntura de las elecciones presidenciales del pasado 3D-06, fueron desaprovechadas por algunos de los más responsables de entonces y traicionadas calculadamente por sectores sedicentemente opositores que en su política de precaria supervivencia, de “mantener y conquistar” espacios de poder pensando en un futuro por demás incierto, no han vacilado en establecer vínculos de colaboración con un régimen que aunque los desprecia los necesita como legitimadores ante el mundo. Es falso que el régimen tenga mayoría y que la oposición deba resignarse a ser minoría y que su destino tenga que ser trabajar para aumentar apoyos que le permitan ganar alguna elección algún día.
Si todos coincidimos en que la propuesta presidencial lo que busca es institucionalizar la tiranía, si los tratadistas hablan de un fraude constitucional, si el excandidato presidencial Manuel Rosales afirma que “en Venezuela no existe Estado de Derecho” y estamos perdiendo la democracia, los venezolanos demócratas debemos emplazar a los sectores participacionistas de la oposición a que respondan franca y abiertamente las siguientes interrogantes:
¿Por qué se disponen a participar en un referéndum que no es legítimo, por no ser legítimo sino fraudulento el camino constitucional que se transita?
¿Por qué se avala con el silencio al Consejo Nacional Electoral y también, de paso, las gestiones de los CNE presididos por Francisco Carrasquero y Jorge Rodríguez?
¿Han mejorado o son diferentes las condiciones para garantizar una consulta popular limpia?
¿Es ético y conveniente asistir a un proceso con los resultados cantados de antemano?
¿Cómo hablar ante la comunidad internacional de dictadura o de ausencia del Estado de Derecho si aceptamos ir a consulta sin garantías y con ventajismo descarado?
Nuestras respuestas a esas preguntas nos llevan a la tajante posición de rechazar de modo terminante el aceptar ser llevados de nuevo a caer en la trampa del fraude.
Pudiéramos continuar con las interrogantes, pero es innecesario. Gracias a esos sectores colaboracionistas, Chávez ha podido mantenerse en la presidencia, haciendo un ejercicio cada vez más autoritario del poder y avanzando sin tropiezos en completar la construcción del totalitarismo militarista.
Alertamos al pueblo venezolano que el colaboracionismo mencionado de dichos sectores puede llegar a consentir de hecho una poda del proyecto de reforma, para favorecer el logro del propósito continuista. De hecho estamos ante la presencia de un fraude constitucional, porque el Teniente Coronel Hugo Chávez, Presidente de la República, utiliza un procedimiento de reforma constitucional, para sin romper con el sistema de legalidad constitucional, procede a la creación de un nuevo régimen político y un ordenamiento constitucional diferente, contrario al acervo jurídico e histórico de los padres de nuestra nacionalidad.
Por consiguiente, la intentona de ahora es mucho más grave. Estamos a la puerta de una perversa trampa política cuyo objeto es legalizar constitucionalmente una dictadura totalitaria, liquidando la República Federal y Democrática de Venezuela y sustituyéndola por un estado socialista en nombre de una revolución de ostensible corte castro comunista.
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LA POSICIÓN DEL FRENTE PATRIÓTICO
Rechazo contundente a la Constitución Totalitaria y al Referéndum Fraudulento - Vacío electoral activo y generalizado: la sociedad venezolana se moviliza en defensa de su futuro - La implosión constitucional del régimen
Vacío electoral activo. El problema práctico a resolver, una vez despojados del mecanismo del sufragio para manifestar la soberanía, es ¿cómo puede expresarse la voluntad popular en forma clara y efectiva? Asistir a los centros de votación es tanto como avalar al CNE y convalidar el fraude, por lo que la única salida viable es no presentarse en los centros electorales.
Implosión constitucional del régimen. La falta de consentimiento es una manifestación de voluntad que no puede ser manipulada por el CNE a favor del gobierno. Por tanto, nos encontraríamos ante una situación de hecho, más no de derecho, ante una franca dictadura. Debe operarse de acuerdo con el viejo principio según el cual, todo lo que se haga contra la tiranía es bueno; todo lo que la favorezca, es malo.
Actividades a realizar a fin de poner en evidencia la deslegitimación del régimen. Según el principio anterior, hay amplia libertad de prueba, desde fotos, películas, hasta testimonios escritos o verbales de todos los ciudadanos. Deben apoyarse las acciones que espontáneamente realice la población, pero también las que están planificando gente como el CNR y otros. Como quiera que los partidos colaboracionistas van a participar a todo evento en la farsa, al menos van a servir como testigos involuntarios del fraude y de la masiva abstención.
El día después se debe continuar con un proceso de resistencia creciente a la aplicación de los cambios que nosotros no hemos aprobado, a todo nivel, bajo la consigna: “tantos venezolanos no seremos comunistas, aunque lo diga la constitución”.
El vacío electoral es un llamado al optimismo y a la posibilidad de construir una verdadera democracia en el futuro. En efecto, para demostrar todo este andamiaje perverso, autocrático, corrupto y antipatriótico, es indispensable que el pueblo, desde ya, deje constancia histórica de la ilegitimidad de una reforma que sobre la base de un fraude constitucional, encubre el propósito continuista de Chávez para proseguir en el mismo por vía de hecho o de sucesivas enmiendas constitucionales.
¡La ausencia electoral es presencia democrática, es resistencia activa a legitimar un fraude!
¡El vacío electoral activo y generalizado es un grito de libertad! ¡No al comunismo¡
Caracas, 5 de octubre de 2007
JUNTA DIRECTIVA DEL FRENTE PATRIOTICO


