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Cochez vs Chaderton en la OEA: dos discursos una sola verdad

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Misión Permanente de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos,Washington, D.C.
 
Intevención del Representante Permanente de Panamá ante la OEA, Embajador GUILLERMO A. COCHEZ, en sesión ordinaria del Consejo Permanente del miércoles 03 de febrero del 2010 sobre “el fortalecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos” (ver video)
 
Distinguidos Embajadoras y Embajadores:

Aplaudimos la iniciativa de traer este tema al Consejo Permanente. Este foro americano tiene como una de sus columnas básicas el fortalecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos. Así se ha hecho grande y ha logrado hacerse respetar en el mundo entero. La importancia de este tema es tal que no podemos andar con medias tintas y paños tibios.

En una sociedad global, los tiempos en que una dictadura y su violación sistemática de los derechos humanos eran asuntos internos de cada país pasaron a la historia. Gracias a Dios. No hay nada inaceptable y menos desfasado en estos temas. Ese cuento de la no intervención en los asuntos internos de otros es tema del siglo pasado. Acabamos de ver la experiencia de Honduras donde unánimemente todos pedimos por la restauración del orden democrático de ese país, afectado en su gobernabilidad desde el pasado 30 de junio. Quien va a decir que con nuestras discusiones agredíamos al pueblo hondureño.

La lucha contra la negación de los principios democráticos y el irrespeto a los derechos humanos no tienen fronteras. Ese es el propósito de las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos suscritas por casi la totalidad de nuestras Naciones, y las normas contenidas en el Capítulo IV de la Carta Democrática Interamericana, que como miembros de esta organización tenemos la obligación invocar cada vez que la democracia se vea amenazada en cualquiera de los países miembros, aún cuando sus gobiernos hayan sido electos por el voto popular.

Aquellos países que  hemos sufrido en carne propia los abusos de un gobierno tiránico sabemos lo que ello significa en términos de seguridad ciudadana, de apego a las normas de Derecho, de respeto a la integridad personal, de la inexistencia de la separación de poderes, de la descalificación de adversario, de la violación constante de los derechos humanos, del robo sistemático de los recursos públicos por los allegados al régimen, y, sobre todo, de ataques permanentes al pilar de todo sistema democrático,  la plena libertad de expresión y de información. Por eso somos tan solidarios con los pueblos que padecen calamidades similares a las que tuvimos que sufrir por 21 largos años en Panamá. Por eso somos tan agradecidos con pueblos que como el venezolano tanta solidaridad nos brindó en esos aciagos momentos.

Vale recordar hoy, como dije el 15 de julio al presentarme ante este Consejo Permanente, a ese gran estadista chileno Eduardo Frei Montalva cuando señaló que si le dieran a escoger entre pan y  libertad tomaría la libertad porque con ella podría luchar para alcanzar el pan, pero sin ella después terminarían quitándole también el pan.

Recuerdo que al final del régimen del dictador Noriega me encontré junto a un grupo de valorosos panameños entre  sus más acérrimos opositores. En ese momento era diputado, pero a los militares les importaba muy poco esa circunstancia. Para tratar de romper nuestra verticalidad incluso nuestros seres queridos fueron víctimas de atropellos; precisamente de regreso de Washington de una Asamblea General de la OEA que trataba el tema de Panamá a finales de 1989, también fui detenido. No había libertades. Los militares creían no tener límites ni controles; peor que eso, estaban convencidos que eran eternos. Controlaban todo el aparato gubernamental, el Órgano Judicial, los fiscales, la Contraloría, el Tribunal Electoral, las Alcaldías. Mandaban a sus diputados como quien ordena a sus subalternos ejecutar una instrucción. Cerraron periódicos, silenciaron emisoras de radio sin ninguna razón legal. Su propósito era silenciar a un pueblo que sólo pedía democracia y libertad. Lo que pasó en Panamá ha ocurrido en otros países y todos nosotros lo hemos censurado. No podemos tapar con una mano lo que en este momento vive Venezuela. Sería irresponsable hacerlo.

Al final del régimen, Noriega se radicalizó hasta el punto que como no confiaba en quien lo rodeaba, creó una especie de mando paralelo que compartían militares cubanos; acto de alta traición en cualquier país del mundo. Ese enroscamiento le llevó, machete en mano, al absurdo de declarar la guerra a los Estados Unidos. Todos sabemos cual fue la tragedia que vivimos después de tantos desaciertos.

Cualquier similitud con lo que hoy se vive en la región  no es mera coincidencia porque los tiranos militares, cuando se ven acorralados, tienen comportamientos similares; pierden el norte de las sagradas responsabilidades que como gobernantes tienen. Al sentirse aislados frente a sus pueblos y despreciados hasta por sus propios amigos y antiguos aliados, no les queda más  que ampararse en el terror, la amenaza, la violencia, la mentira y el rumor. Disfrutan con desconocer la ley, porque mesiánicamente, totalmente obnubilados por el poder, se sienten que están por encima de ella y no le tienen que rendir cuentas a nadie. Inclusive en estas situaciones desesperantes hasta podrían declararle la guerra a algún vecino, con el fin de experimentar si con un enemigo externo pueden concitar el apoyo de un pueblo que los repudia. 
Aquí no estamos para juzgar a ningún país; ninguno, menos la organización, tiene derecho a hacerlo. Aquí estamos para ayudarnos los unos a los otros, como lo hicimos cuando al Presidente de Guatemala quisieron involucrarlo en un asesinato y que en este foro se le dio la oportunidad para que aclarase todo lo ocurrido, como finalmente pasó. Como lo hicimos recientemente con Honduras.

Panamá tiene muchos vínculos con Venezuela. Nacen cuando el mismo Libertador dijo que si el mundo tuviera que escoger su capital, ella sería el Istmo de Panamá. Como Venezuela, fuimos parte de la Gran Colombia. En la lucha por el final de la dictadura panameña los demócratas venezolanos jugaron un gran papel: era su deber defender la democracia y lo hicieron con gran espíritu americanista, al igual otros países hermanos que sería largo enumerar. Nadie –aparte de Noriega- los criticó por eso. Hoy  nuestra tierra le da la acogida a muchos venezolanos: unos que vienen en búsqueda de un mejor mañana:

              La OEA, como no lo hizo cuando el pueblo de Panamá acudió en 1989 a su Asamblea General para denunciar a la dictadura que lo agobiaba y como no lo pudo prevenir en el caso de Honduras, esta hoy en posición de prever que lo que se esta viviendo en el hermano país de Venezuela en términos de violación de derechos humanos en general, sobre todo frente a indefensos estudiantes, y en particular en lo relativo a la falta creciente de libertad de expresión e información, que puede ocasionar daños irreparables en su Nación y consecuencias inconmensurables para el resto de nuestra América, inclusive del mundo entero.
              Los gobiernos son efímeros: los Estados permanentes. Sin embargo cuando los gobernantes, tal como cuando el General Noriega dijo que “la Patria era él”, quieren arropar sus arbitrariedades argumentando que cualquier crítica que reciban es una  contra el Estado que “dicen representar”, se convierten en tiranos y desvirtúan todo principio democrático. Aún cuando hayan nacido en la legalidad, sus actuaciones le dan a su gestión la peor de las ilegitimidades.

              En democracia, los gobernantes están llamados a propiciar  consenso entre los ciudadanos, a promover el diálogo y la concertación, no a fomentar la división entre ellos y menos mediante la intimidación, la persecución y la violencia sistemática contra quienes se le oponen. Los países no pueden estar divididos en bandos. Eso de los “buenos y los malos” es parte de una historia de desiluciones. Los gobiernos no pueden convertirse en un “bando”; su función es otra.
              La libertad de expresión es sagrada y debe respetarse tanto para el gobierno como para la oposición, balance necesario en cualquier sistema de gobierno. El problema se da cuando  desaparecen los gobiernos, que pareciera es lo que ocurre ahora. Obligación de todo gobernante es propiciar la concordia, no hacer llamados a la violencia ni lanzar amenazas a estudiantes, como aquella de lanzar “gases de los buenos” a los estudiantes que se osaran protestar.

Señoras y Señores:
Ese no es el camino del desarrollo. Ese no es camino de la convivencia. No lo fue ayer. No lo es hoy. Y no lo será mañana. Ningún país, pequeño como Panamá o grande como Canadá puede guardar silencio frente a esta dolorosa realidad.

Muchas gracias.

Transcripción No Oficial de la intervención de Embajador Roy Chaderton Matos, Representante Permanente de Venezuela ante la OEA. 

Gracias, señor Presidente.

             Como copatrocinante de esta solicitud de debate junto con la distinguida delegación de Canadá, tenía la intención de hablar de último pero los espías que tengo distribuidos en toda la sala me han informado de que hay alguna posibilidad de que algunos jefes de misión estén esperando una oportunidad para hablar después de la representación del gobierno bolivariano. Ojalá me equivoque, pero en todo caso, si es así, bienvenido sea el debate.
            Voy a comenzar leyendo un proemio interesante y eso quizá agregue más o menos un minuto o minuto y medio a los diez minutos que pienso tomar. Si me paso a los diez minutos le ruego interrumpirme y yo le pediré una prórroga, pero de todas maneras creo que tengo unos minutos si tomamos en cuenta que mis colegas de los países miembros del ALBA, pues han hablado menos de seis minutos.
            Comienzo a leer:
             “Los medios de comunicación pueden usarse para bloquear a la comunidad y menoscabar el bien integral de las personas, aliñándolas, marginándolas o aislándolas, arrastrándolas hacia comunidades perversas, organizadas alrededor de valores falsos y destructivos favoreciendo la hostilidad y el conflicto, criticando excesivamente a los demás y creando la mentalidad de nosotros contra ellos, presentando lo que es soez y degradante con un aspecto atractivo e ignorando o ridiculizando lo que eleva y ennoblece . Pueden difundir noticias falsas y desinformación, favoreciendo la trivialidad y vanidad. Los tópicos basados en la raza y en la pertenencia étnica, en el sexo, en la edad y otros factores incluyendo la religión son tristemente comunes en los medios de comunicación. Además, con frecuencia la comunicación social descuida lo que es auténticamente nuevo e importante y se concentra en lo que está de moda o en lo excéntrico. Los medios de comunicación se usan a veces para construir y apoyar sistemas económicos que sirven a la codicia y la avidez. El neoliberalismo es un caso típico cayendo referencia a una concepción economista del hombre; considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos. En dichas circunstancias los medios de comunicación que deben beneficiar a todos son explotados en provecho de unos pocos.”
            ¿Quién dijo esto? ¿Un subversivo como el presidente Hugo Chávez? ¿Un alborotador  internacional como el canciller Nicolás Maduro? Leamos: Juan Pablo II. Documento del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales: Ética en las Comunicaciones Sociales. 24 de junio del 2000.
            Señor Presidente: Mi condición de diplomático de carrera y de político democrático respetuoso me ha aconsejado siempre no intervenir en los asuntos internos de otros países salvo cuando otros gobiernos se inmiscuyan en los asuntos internos de Venezuela. Mi actuación en la OEA es un testimonio del compromiso de gobierno con esos principios fundamentales, pero cada vez que otro gobierno agreda al mío recibirá de mi parte una respuesta proporcional o más que proporcional. Febrero es mes de carnaval. Evoco Río de Janeiro, Puerto España, Barranquilla, Nueva Orleans y la Ville de Québec, entre otras ciudades. Sí, hay carnaval en Canadá, pero hay una diferencia. No porque el carnaval del hielo de Québec ocurra bajo temperaturas extremas. La diferencia es que cuando en otros países comienzan a ponerse las máscaras en Canadá comienzan a quitarse la careta los representantes de la ultra derecha. Hablo de diplomacia y de respeto a la libertad de expresión, oportunidad para contar la historia de un periodista de ultra derecha que visitó recientemente Venezuela. Solicitó entrevista con mi canciller y otros funcionarios oficiales que no pudieron adaptar su agenda a la propuesta por el visitante. En realidad no le interesaba hablar con mi gobierno sino con la oposición para animarle y ofrecerle apoyo, entre ellos los golpistas y desestabilizadores. Encontró dos importantes diputados del gobierno cuyas opiniones le fueron irrelevantes.
            La reciente censura mediática a una locución del presidente Hugo Chávez por la televisora golpista RCTV. ¿Venezuela tiene televisoras? ¿O golpistas? Supongo que cada uno de los países aquí representados, especialmente los más locuaces, pues también hay televisoras golpistas que funcionan con toda libertad. Pero esta televisora es apoyada por este periodista, quien a su regreso se aventuró a decir que en mi país se han reducido los espacios democráticos. ¿Quién es este señor? ¿Alguien con autoridad moral?  ¿Periodista como cualquier otro que puede opinar lo que le venga en gana sin mayores consecuencias que una polémica democrática? ¡No! Su nombre es Peter Kent, ministro de estado para América Latina en la Cancillería canadiense. Entonces, ¿quién ha visto que una persona de tan alto rango que no ha podido o querido acordar una agenda con su potencial anfitrión oficial imponga su presencia en el país, abusando de su flexibilidad democrática? ¡Qué falta de diplomacia! ¡Qué falta de respeto! Canadá ha sido por mucho tiempo el país que mejor ha funcionado en nuestro continente. Sin embargo, hay novedades y detallitos. Por su intromisión denuncio la violación de las normas de no intervención por el actual gobierno minoritario canadiense. Esa no fue la Canadá de Lester Pearson, Premio Nobel de la Paz, a posteriori, quien universalizó el derecho a la salud de su pueblo, ni la de John Diefenbaker, primer ministro conservador, sensible a la medicina socializada. Tampoco fue la de Pierre Elliott Trudeau, gobernante que no aceptaba órdenes de Washington. Uno de los más brillantes estadistas occidentales del siglo 20, sensibilizado por las ideas del socialismo cristiano. Tampoco la de Jean Crétien, líder liberal, electo varias veces por su pueblo, quien tuvo una relación cordial y de mutuo respeto con el presidente Hugo Chávez.
            Hablo de una Canadá gobernada por una ultra derecha que cerró el parlamento por varios meses para sacarle el cuerpo a una investigación sobre violación de derechos humanos–estoy hablando de torturas y asesinatos por sus soldados en Afganistán–que censura protestas en Ontario y a las críticas a las olimpiadas de invierno en Vancouver, que ha coqueteado con los golpistas hondureños y, por supuesto, ha sido correspondida. Está preparada para una ofensiva en favor de la dictadura mediática en América Latina y desestabilizar los gobiernos de izquierda por encargo.
            Sin embargo, debo agradecer al gobierno de Canadá su preocupación por los dos estudiantes muertos e informarle que eran militantes de izquierda asesinados por pistoleros de la oposición. Esperamos sus condolencias oficiales como también estamos esperando las condolencias de las decenas de campesinos y dirigentes sindicales asesinados por nuestros opositores. Con esto quiero decir que en esta película el gobierno de Canadá se ubicó del lado de los bandidos y creo que perdió su virginidad política democrática.
[En este momento lo interrumpe el Presidente del Consejo]:
            “Embajador Chaderton, va a tener que repartir su intervención, yo creo una segunda…..”
 [Responde Chaderton con su justificación y solicitud de prórroga]:
            “Sí. Se trata señor Presidente…Yo apelaría a los señores representantes a través de Usted, porque se trata de un enjuiciamiento de la política de un país y el representante soberano de ese país necesita expresarse. Ésta es una curiosa Organización donde, por ejemplo, los empleados y burócratas de la Organización tienen la libertad de expresarse por veinte, treinta, cuarenta, cincuenta minutos y los representantes del estado soberano en situaciones excepcionales nos vemos constreñidos a una limitación de nuestra libertad de expresión y como estamos hablando del respeto a la libertad de expresión, yo a través suyo, señor Presidente, apelo a mis colegas embajadores representantes permanentes. Creo que me quedan cuatro o cinco minutos…”
 [Presidente del Consejo]:
            “Cómo no, Embajador. Lo someto de inmediato a la consideración de los Miembros del Consejo Permanente. Si están de acuerdo en prorrogar el tiempo de intervención del embajador Chaderton. Si no hay objeciones asumiré que está acordado. Prosiga, Embajador.”
[Chaderton]:
            “Gracias por su gentileza, señor Presidente”.
[Chaderton reanuda su intervención programada]:
            Decía:
             ¡Oh, Canadá! ¿Cuántos crímenes se cometen en tu nombre?
            En este círculo de la ultra derecha participa una lastimosa CIDH que cayó ante la máscara del Caracazo en Venezuela y apoyó el golpe contra el presidente Chávez junto con la mafia interamericana de burócratas de los derechos humanos que se ha infiltrado en la OEA con la complicidad de su más alta autoridad, así como una Relatoría de la Libertad de Expresión que cree que la iniciativa privada para difamar, censurar y desestabilizar es una libertad que merece su protección.
            Enfrentados a la dictadura mediática, al Imperio y socios bajo la Revolución Bolivariana disfrutamos de libertad de expresión extrema y estamos desarrollando al máximo todos los derechos humanos, como los de los pueblos indígenas, materia en la cual ofrecemos asesoramiento al gobierno de Canadá para rescatar a sus indigentes indígenas de las garras de la exclusión y la pobreza extrema. Es facilísimo. Basta tratarlos como iguales.
            El Eje del Mal del Pacífico ensaya nuevos procedimientos, sabiendo que la ultra derecha no puede ganarle el apoyo popular al presidente Chávez, hará cuanto pueda para sabotear a la democracia venezolana con la esperanza de ganar las elecciones parlamentarias de este septiembre y a partir de allí repetir la operación Tegucigalpa y después otra operación Yakarta como la montada en su momento por la CIA y la estrella mediática Henry Kissinger contra la democracia chilena.
            Este debate no es anecdótico, señor Presidente. La agenda del Partido Republicano sigue cumpliéndose sin trabas en América Latina. Detrás del cortinaje está el poder más violento de la historia que viola todos los derechos humanos en nombre de la democracia y la seguridad. Tan históricamente agresivo que si yo pidiese una señal a los embajadores de países desmembrados, invadidos por los Marines, o cuyos gobiernos democráticos hayan sido derrocados por la intervención estadounidense, un bosque de brazos se levantaría y por supuesto de inmediato saltaría presuroso el Secretario General para viajar a todos los países atropellados por el poder imperial, para tender puentes de paja y de paso para recoger algunos voticos para su reelección.
            La ley es la ley. Por eso protestamos ante los gobiernos de EEUU y Canadá por incitar a la desobediencia a RCTV. Mediocre, racista, violenta y vulgar. Acostumbrada a transmitir programación de adultos en horarios infantiles. Durante el golpe contra el presidente Chávez en 2002 transmitió programación infantil—El libro de la selvaTom y Jerry—en horario de adultos para ocultar la rebelión popular contra el golpe. Cinco años después no se le renovó la concesión, propiedad del estado, y pasó a transmitir por cable. Hoy con 90% de programación venezolana se disfraza de televisora internacional para no clasificar su programación, tocar el Himno Nacional, o transmitir los mensajes oficiales reglamentados.
            Otras emisoras suspendidas volvieron al aire al cumplir con la ley. El caso de TV Chile, que lo único que tenía que hacer era registrarse y comprobar que no es una estación venezolana. Igual pasó con las emisoras vinculadas a Televisa.
            RCTV es una televisora de tradición criminal mediática. Desde 1984 liderizó el silenciamiento en los medios privados del ex presidente Luis Herrera Campins, muy lejano de ser un líder de la izquierda latinoamericana, castigado por prohibir la publicidad de licores y cigarrillos en los medios y por imponer en la radio una pieza musical venezolana por cada una importada. Esa sanción duró hasta el día de su muerte en 2007. Como dato curioso, la televisión de oposición radical—hablo de televisoras de oposición porque en mi país los medios han tomado el lugar de los partidos políticos—Globovisión transmite libremente porque acepta las normativas—les recomiendo verla. Sí es fácil llegarle por internet—RCTV se siente la niña mimada de la escoria mediática internacional y simplemente no acata la ley. ¿Puede entonces el Eje del Mal…puede entonces contar el Eje del Mal del Pacífico con el apoyo de RCTV? ¿El Nazi-Onal y Globovisión con el apoyo de Fox News pueden ver Rush Limbaugh, James Murdoch, el Miami Herald, CNN en Español, el grupo de Diario Américas, El Tiempo de la familia Santos, El Universal de la familia Gili, El País de Madrid, la Asociación Interamericana de Radiodifusión, la Sociedad Interamericana de Prensa, los representantes del terrorismo mediático, el Comando Sur y la Cuarta Flota en este aquelarre de las tinieblas interamericanas?
            Señor Presidente, al comienzo del bicentenario de nuestra Independencia y rumbo a nuestra Segunda Independencia, no podrán detener nuestra avanzada bolivariana por la justicia social, la democracia y la paz. Gracias, señor Presidente.
(Transcripción de indysurfer)
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