Golpe de estado, el de Chávez el 4 de febrero de 1992. El ejemplo más didáctico de una asonada, de gorilismo, de daños a la nación, de crímenes y violencia con su saldo de decenas de muertos y cientos de heridos.
Lo puedo decir con propiedad como testigo de excepción que soy porque lo viví. No es precisamente el caso de Honduras, ya que las Fuerzas Armadas de ese país intervinieron basadas en una orden judicial con el objetivo de restablecer el “Imperio de la Ley”. Que lo hayan hecho mal es otra cosa.
Mel Zelaya fue destituido por violaciones a la constitución, desacató y desconoció los poderes y otros delitos como el de traición a la patria por pretender perpetuarse (mencionados en el anexo). Entonces ¿es un golpe de estado el pretender restablecer el estado de derecho?
No es para brincarse a la torera el fondo del meollo, por la inconstitucionalidad de la forma y su inconsistencia, generador de la apariencia de golpe de estado en un estado de máxima confusión para su análisis. Cuando en definitiva lo pertinente eran o son, o serían, unas sanciones para los responsables de las Fuerzas armadas hondureñas que ilegitimaron la detención del presidente depuesto al sacarlo en camiseta y llevarlo a otro país, a pesar de las razones aducidas, que pretendieron evitar una convulsión en el país en vista, entre otros, de la presencia de agitadores no nacionales. Lo cierto, es que en todo este proceso no hubo ni un muerto, ni un herido ni un preso y Zelaya se oxigena en la comunidad internacional robando cámara.
Por supuesto el gran pretexto, para que inmediatamente a la destitución de Mel Zelaya se plantara con toda celeridad, y sin dilaciones el aquelarre contra Honduras, el circo de los integrantes del Alba, incondicionales de Chávez, del que Zelaya se arrimó para traicionar a quienes lo llevaron a la presidencia.
Reunión de tiranos, de responsables de crímenes como es el caso de Raúl Castro, de acusados por violaciones sistemáticas sexuales como es el caso de Daniel Ortega (lo acusa su hijastra), de golpistas consumados como Hugo Chávez, de farsantes parcializados ni tan insulsos abanderados de la OEA o de curas guerrilleros que apoyan el terrorismo como es el caso de Escoto, el secretario general de la asamblea general de la ONU, hablando nada menos de lo que ellos desprecian: democracia. ¿O como se explica el apoyo que le dan a Cuba?
Caso de Chávez, acusado por los hondureños de ser el gran instigador de este conflicto con su injerencia en la soberanía de Honduras, se erige líder de la democracia en la región, y habla de “gorilas golpistas”. Miren, miren que es para morirse de un soponcio. El hombre que ha irrespetado y pateado la democracia, que su golpe del 4 de febrero lo celebra cada año como día de la dignidad.
Los grandes analistas, muchos ciudadanos, incluso amigos, contrarios a Hugo Chávez, se desbordan con razonamientos y condenas en esta complejidad a favor del rescate de la legalidad interna o en contra de lo que consideran golpe de estado, en respuesta a su libre albedrío, por supuesto, ajenos a los formatos chavistas de guión inalterable. Ajenos a ese sector despreciable que yo llamo “opositores revisionistas”, negadores de la masacre desobedecida del 11A en Venezuela.
Ahora, en cuanto a la solidaridad automática de los gobiernos, actúan unos, por cobardes, saben que las petrorepresalias de Chávez son para tomar en cuenta, o por miserables, no les conviene que se abran las compuertas para que los pueblos se rebelen en ejercicio de derechos universales cuando sus libertades son confiscadas.
Otros por bobolongos, gobiernos que mordieron el anzuelo de Chávez, el menos interesado en que el pueblo no tenga garantías de sus derechos, para seguir infiltrando chavistas así como lo está haciendo Nicaragua para generar el caos, lo que explica la medida del estado de sitio. Otros por pretender ser más papistas que el Papa y más constitucionalistas que la misma constitución, por no irse más a la raíz de lo que está ocurriendo y sus consecuencias. Los medios de comunicación por ejemplo de otros países han demostrado un total desconocimiento y se desbordan en sacarle punta a lo de gorila y las botas.
Parece más cosa de un extraño conciliábulo de intereses donde no se salva ni el rey de España, que le conviene más los negocios con Chávez y su combo que con los partidarios de la democracia. No es más que la más perversa complicidad para darle anuencia a un proyecto chavista, que pretende como un cáncer carcomer la salud de los pueblos de la región, concentrar los poderes, con su discurso de odio y promoción del “patria, socialismo o muerte”, sin importarle las leyes donde están excluidos y perseguidos quienes no piensan como ellos, quienes están por la libertad y la vida.
Se condena al gobierno civil, a Micheletti, se retiran embajadores y otras medidas, se activa el bloqueo económico en las fronteras. Cómplices entonces todos, cuando se pretende sacar la sangre a los hondureños. Pero ellos se plantan con coraje ejemplarizante en defensa de su carta magna, la garantía para su democracia, de su paz, de su derecho a decidir a quien quitan y a quien ponen.
Uno de los testimoniales que he escuchado de un hondureño dice: “Prefiero estar aislado por seis meses que aguantar una dictadura por 10 años. La comunidad internacional va a tener que respetar nuestra soberanía y la destitución LEGAL de Mel”.
Precisamente, ante lo que estamos viendo, ante esta complacencia de la comunidad internacional, es para estar hartos de este mundo sin ley donde como rebaños nos llevan al comunismo sin asomarse el final. Ahora es de los caudillos, de los tiranos, de los autoritarios, no de los ciudadanos que exigen el cumplimiento de su constitución.
¿Constitución? ¿Cómo se come eso? Un mero papel de leyes insulsas, es la gran lección que nos dejan esos llamados organismos internacionales y gobiernos que se dicen democráticos. ¡Hipócritas y farsantes!
Martha Colmenares
Anexo
Mel Zelaya fue destituido por violaciones a la constitución, desacató y desconoció los poderes y otros delitos como el de traición a la patria por pretender perpetuarse
1.- Quería imponer una Asamblea Nacional Constituyente, reformar la constitución. Lo mismo que vivimos los venezolanos, ya que esto implica como dice un correo que me llegó, disolver el Congreso Nacional.
2.- Los poderes le dijeron que “No”. En una orden judicial se le dijo que no podía llevarlo a cabo. Por supuesto que no lo acató, por el contrario, decidió imprimir unas boletas para hacer lo que llamó una “encuesta”, donde tendría facilidad de manipular resultados.
3.- “Destituyó al Jefe de las Fuerzas Armadas, por no acatar sus órdenes de llevar materiales y apoyar dicha encuesta en el día pactado (cosa que el Jefe de las Fuerzas Armadas no acató, por ser esta declarada ilegal)”.
4.- Declaró en un decreto presidencial que la encuesta era vinculante “y del resultado se debía hacer la Asamblea Nacional Constituyente”.
5.- El Congreso, en vista de la amenaza de ser disuelto interpuso una demanda a la Corte Suprema, y se libro una orden de captura, que ejecuto el Ejército.
6.- Nexos con el narcotráfico y otros
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Hits: 234
Comentarios (0)

Escribir comentario



