Seguramente ya estarás complacido. Se hizo todo de acuerdo con tus orientaciones para que este hombre que se atrevió a desafiar tus órdenes fuese llevado al más alto nivel de humillación y a sufrir la pena de muerte.
Ahí actuaste como siempre, con la cobardía por delante, pero ahora sostenida por los poderes que detentas, afiliados al mejor credo totalitario y al margen de todo comportamiento democrático.
Eso sí, tu actuación, incluyendo la decisión de secuestrar para “ajusticiar”, está ajustada a la legalidad. Y por ello, todo reclamo sobre Derechos Humanos será improcedente.
Y tus medios cumplirán con la sagrada misión de informar que se trataba de un provocador al servicio del golpismo y el imperio, que buscaba desestabilizar tu revolución.






